Episodio 2

Este es mi segundo monólogo de lo que podría llamar “Radio La Hora Más Oscura”, episodio del que quisiera hacer ciertas aclaraciones.

Como sabemos, al hablar uno puede equivocarse con más frecuencia que al escribir. Carlos Octavio Bunge, que tiene página en Wikipedia y a quien en este blog le dedico una entrada, no publicó Nuestra América en 1910 sino en 1903. Pero no estaba muy errado al decir 1910 porque Bunge revisó mucho su libro, y la copia revisada fue publicada el año de su muerte, 1918.

Otra imprecisión: Dije que los visigodos ibéricos comenzaron a mezclar su sangre con sangre no-aria en el siglo V cuando en realidad fue en el siglo VII, por culpa de las políticas conciliadoras con la iglesia del rey Recesvinto.

Finalmente, el reciente programa del maricón Rubin lo recomendé un par de veces a lo largo del episodio sólo porque Stefan Molyneux habla de que el coeficiente intelectual es diferencial entre las razas humanas.

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Published in: on noviembre 12, 2017 at 12:08 am  Dejar un comentario  

Episodio 1

Este es el enlace a una grabación subida a SoundCloud. Soy yo quien habla casi por quince minutos. Pero no deseo hablar en monólogos en futuros podcasts en castellano.

¿Algún “racista”, “nacionalista blanco”, “nacionalista criollo” o “neonazi” quisiera conversar conmigo?

Published in: on septiembre 27, 2017 at 8:32 pm  Comments (4)  

“Racismo”

A finales de 2015 dije que ya no iba a subir ensayos aquí a menos de que sucediera algo espectacular en el mundo.

Sucedió: Donald Trump, quien luchó como candidato con un par de buenas ideas—el muro y prohibir la entrada de moros—llegó a la presidencia. Pero lo realmente espectacular fue que el Sistema domó a Trump, al grado de que su reciente traición decepcionó a los nacionalistas blancos.

Ayer le di un vistazo a mi biblioteca personal y saqué del estante que vemos en esta foto uno mis libros favoritos. Era favorito en el pasado cuando, a mediados de los años setenta, quería estudiar la carrera de filosofía. Me refiero a uno de los diccionarios filosóficos más populares en lengua española: el del filósofo italiano Nicola Abbagnano.

Ahora, más de 40 años después, he despertado después de dormir décadas en una época que me ocultó cuestiones fundamentales (véase mi sitio principal). Así, ya despierto se me ocurrió ver qué decía El diccionario de filosofía de Abbagnano sobre el nacional socialismo.

No había artículo sobre ello. Entonces busqué la palabra “racismo”.

¡Sorpresa! ¡Después de un buen párrafo introductorio Abbagnano escribió las mayores falsedades propagandísticas que uno pueda imaginar!

No debemos olvidar que Abbagnano terminó de escribir su diccionario en 1960, cuando Occidente no sabía nada del Tercer Reich salvo la propaganda de los aliados. Por lo mismo, no es de extrañar que un profesor italiano tuviera que plegarse a esa narrativa. Pero quisiera concretarme al artículo que me impresionó:

Racismo (ingl. racialism; franc. racisme; alem. Rassismus; ital. razzismo). La doctrina según la cual todas las manifestaciones histórico-sociales del hombre y sus valores (o disvalores) dependen de la raza, y que enuncia la existencia de una raza superior (“aria” o “nórdica”) destinada a ser guía del género humano. El fundador de esta doctrina fue el francés Gobineau en su Essai sur l’inégalité des races humaines (1853-1855), dirigido a defender a la aristocracia frente a la democracia.

Salvo esta cuestión de ser guía de la humanidad, el párrafo inicial del diccionario de Abbagnano es certero. Por cierto, el libro de Gobineau es uno de los que se encuentra en mi biblioteca. Veamos qué dice a continuación:

Hacia principios del siglo XX un inglés germanófilo, Houston Stewart Chamberlain, difundió el mito del arianismo en Alemania (Die Grundlagen des XIX Jahrhunderts [“Las bases del siglo XIX”, 1899), identificando la raza superior con la germana.

Aquí comienzan los problemas, pues eso no es un mito. No es ninguna coincidencia que, hasta muy recientemente, los arios hayan dominado la cultura, la ciencia, tecnología y el mundo político.

El antisemitismo databa de antiguo en Alemania y, por lo tanto, la doctrina del determinismo racial y de la raza superior encontró allí fácil difusión, resolviéndose en el apoyo al prejuicio antisemita y en la creencia de que existe una conjura judía para la conquista del dominio mundial y que, por lo tanto, el capitalismo, el marxismo y, en general, las manifestaciones culturales o políticas que debilitan el orden nacional son fenómenos judíos.

Aquí ya llueven las trampas. Abbagnano escribe como si el problema judío fuera alucinatorio: un prejuicio de los alemanes.

La mejor manera de contestarle al difunto Abbagnano es simplemente decir que no es alucinatorio. Cuando Abbagnano estaba en sus mejores días los judíos estuvieron sobrerrepresentados no sólo entre los verdugos voluntarios de Stalin, sino que fueron judías las asociaciones civiles que cabildearon para abrir la migración masiva de no blancos a los Estados Unidos.

Aquellos que duden de la veracidad de estas afirmaciones deben leer dos libros que lo documentan, uno de un gentil y el otro de un judío: The culture of critique de Kevin MacDonald y Essau’s tears de Albert Lindemann. O Abbagnano era ignorante de estas realidades o las ocultó a sus lectores.

Después de la primera Guerra Mundial, el R. fue para los alemanes el mito de consuelo, la evasión de la depresión de la derrota y Hitler hizo de él el fundamento de su política.

Abbagnano era un erudito. Parece difícil que no supiera unas cuantas cosas de historia occidental. El párrafo de arriba implica que el racismo era un mito alemán del siglo XX.

La verdad es que el racismo tiene milenios: desde los arios que invadieron la India y elaboraron una religión brahmánica para no contaminar su sangre; desde los antiguos egipcios que ponían letreros de que a partir de cierta latitud no se admitían negros en sus tierras; desde los rubios espartanos y tebanos en la Grecia antigua que tenían reglas muy estrictas para no mezclarse con extranjeros, hasta los visigodos que quemaban en al estaca al godo que se casara con algún sangre sucia de la antigua Hispania. Incluso, antes de la decadente Roma imperial, la Roma republicana solía practicar una endogamia patricia para evitar mezclase con los de abajo; siendo los patricios más arios que los plebeyos y no hablemos de los esclavos.

El racismo no fue un invento de Hitler. Lo único que hicieron los alemanes del siglo en que Abbagnano y yo nacimos fue proporcionarle al racismo las bases científicas, y el ímpetu político, que tan sano instinto necesitaba.

La doctrina fue elaborada por Alfred Rosenberg en el Mito del siglo XX (1930). Rosenberg afirmó un riguroso determinismo racial. Toda manifestación cultural de un pueblo depende de su raza. La ciencia, la moral, la religión y los valores que ellas descubren y defienden dependen de la raza y son las expresiones de la fuerza vital de ella. Por lo tanto, también la verdad es siempre tal, sólo para una raza determinada. La raza superior es la aria, que desde el norte se difundió en la Antigüedad por Egipto, India, Persia, Grecia y Roma y produjo las antiguas civilizaciones, civilizaciones que decayeron porque los arios se mezclaron con razas inferiores. Todas las ciencias, las artes, las instituciones fundamentales de la vida humana han sido creadas por esta raza. Frente a ella está la antirraza parásita judía, que ha creado los venenos de la raza: la democracia, el marxismo, el capitalismo, el intelectualismo artístico y también los ideales de amor, de humildad, de igualdad difundidos por el cristianismo, que representa una corrupción romano-judaica de la enseñanza del ario Jesús.

Como he leído poco a Rosenberg ignoro si Abbagnano está representando correctamente lo que Rosenberg habrá escrito sobre “el ario Jesús”. A quienes he leído detenidamente es a Hitler y a Himmler, y se ve claro que tanto en las pláticas de mesa del primero, como en conferencias del segundo, la visión nacional socialista es más compleja y matizada que el bosquejo que Abbagnano hace en el párrafo de arriba.

Lo más interesante de los textos nazis son las publicadas pláticas de sobremesa de Hitler en tanto que sorprende que, entre el grupo selecto de amigos que comía en su mesa, el Führer criticaba más al cristianismo que al judaísmo.

Publicado en 1961, la reimpresión que poseo del Diccionario de Abbagnano es de 1987 (mi copia original de mediados de los setenta se la quedó un amigo). No vale la pena citar su artículo entero, “Racismo” (páginas 977s en la edición del Fondo de Cultura Económica), pero debo señalar que es en la página 978 donde el diccionario se convierte en un disparatario.

El primer disparate de Abbagnano es su frase “No existe ninguna raza ‘aria’ o ‘nórdica’.” Cierto que, si uno quiere escribir con precisión, podría decir “grupo étnico” en vez de “raza”, y desde este ángulo los nórdicos como grupo étnico existen. La malevolencia en una aseveración como la de Abbagnano es similar a aquello de negar que las razas existan. El segundo disparate de Abbagnano merece ponerlo en sangría:

No existe prueba alguna de que la raza o las diferencias raciales influyan de un modo cualquiera en las manifestaciones culturales o en las posibilidades de desarrollo de la cultura en general. Tampoco existe prueba de que los grupos, en los cuales se puede distinguir el género humano, difieran en su capacidad innata de desarrollo intelectual y emocional. Por el contrario, los estudios históricos y sociológicos tienden a reforzar el punto de vista que sostiene que las diferencias genéticas son factores insignificantes en la determinación de las diferencias sociales y culturales entre diferentes grupos de hombres.

Me atrevo a decir que semejante párrafo invalida no sólo el artículo “Racismo” sino el diccionario entero. ¿Para qué sirve tanta ontología, tanta teoría del conocimiento, tanta metafísica y lógica de los filósofos académicos si éstos son incapaces de ver el mundo empírico? ¿Qué valor puede traernos las “ciencias” blandas como los estudios sociológicos que Abbagnano menciona (opiniones en realidad) frente a las ciencias duras?

Si hay algo que quedó claro desde Darwin y sus discípulos en la antropología física (la “antropología social” de Franz Boas es seudociencia) es la diferencia de capacidad craneal entre, digamos, los negros y los blancos. Además, existen pruebas psicométricas con negritos bebés adoptados en hogares de blancos adinerados. Este tipo de estudios no sólo muestran que el coeficiente intelectual es diferencial entre las razas, sino entre hombre y mujer. No hay grandes maestros de ajedrez negros por ejemplo; y a pesar de que en China entrenan a las chinitas pródigas a jugar al ajedrez desde pequeñas, aún así los torneos internacionales de ajedrez tienen que dividirse entre hombres y mujeres. Hay excepciones por supuesto: pero son excepciones que confirman la regla.

Si hay algo que la raciología, el estudio de las razas humanas, nos enseña es que las diferencias genéticas entre humanos son factores determinantes en las diferencias sociales (consúltense estos libros). La torre de marfil de filósofos como Abbagnano, que lo único que hacen es plegarse al paradigma en turno, debiera ser el hazmerreír de quien ha superado la corrección política.

Tampoco existe prueba alguna de que las mezclas de razas produzcan resultados desventajosos desde un punto de vista biológico. Es muy probable que no existan y que nunca hayan existido, a través del tiempo, razas “puras”. Los resultados sociales de las mezclas de razas tanto buenos como malos, pueden ser atribuidos a factores sociales.

Pasajes como ese me mueven a decir que lo que sucede en mentes de académicos como Abbagnano es peor que las discusiones bizantinas. Con declaraciones como las de arriba el célebre filósofo italiano parece estar disociando, adrede, la realidad. Cualquier italiano honesto puede percatarse que la gente mezclada de Sicilia con los turcos del sur pertenece a una cultura inferior que la de los más blancos italianos, al norte de la península.

Y no hablemos de cómo, por mezclar su sangre con indígenas y negritos cucurumbé, los iberos produjeron una estirpe inferior a su contraparte anglo-germana al norte del Río Bravo. ¿En qué rayos se basa Abbagnano para declarar que no hay pruebas históricas de que la mezcla produzca desventajas en la descendencia mestiza?

No es difícil hallar la respuesta. En el último párrafo de su ridículo artículo vemos que Abbagnano se suscribe, religiosamente, al universalismo suicida de Occidente: herencia del catolicismo universal de la iglesia de su país. Oigamos lo que Abbagnano, quien nació y murió en Italia, nos dice del racismo:

…se trata de un prejuicio extremadamente pernicioso, porque contradice y obstaculiza la tendencia moral de la humanidad hacia la integración universalista y porque convierte los valores humanos, comenzando por la verdad, en hechos arbitrarios que expresan la fuerza vital de la raza y así no tienen sustancia propia y pueden ser manipulados arbitrariamente con los fines más violentos o abyectos.

La manera más común de mentir de la academia (Abbagnano et al) y de los medios es la omisión. El caso clásico de mentir por omisión es el holocausto de alemanes perpetrado, después de 1945, por los aliados cuando los alemanes ya se habían rendido (véase por ejemplo: aquí).

Lady Violet de Parrish

lady violet

Published in: on abril 2, 2016 at 4:02 pm  Dejar un comentario  

Mi sacerdocio

A partir de esta entrada sólo añadiré otros textos si veo eventos relevantes en las noticias (eventos más espectaculares que los recientes ataques Jihad en París y en San Bernardino). El hecho insoslayable es que no hay acción relevante en el mundo del nacionalismo blanco. George L. Rockwell fue el último nacional socialista de Occidente al parecer. Ser un auténtico nazi implica formar un partido fascista en Europa o, cosa mucho más difícil, en Norteamérica—algo que los racistas contemporáneos no se atrever a hacer.

Tratar de dialogar, convocar o disciplinar a racistas burgueses que no salen de internet destruye la moral del verdadero fanático: el sacerdote de las 14 palabras. A menos de que estos cobardes se vuelvan valientes, algo improbable en una raza que se da por muerta, debo hacer otra cosa. Ni modo: sin varones arios que ofrezcan una auténtica resistencia al Sistema no tengo más remedio que tratar de cumplir mi sacerdocio al solo.

He aquí lo que planeo como ermitaño. Mis libros [1] sobre cómo tratar a los niños y adolescentes podrían ayudar al futuro estado étnico, cuya capital ya debería estar en Berlín de no haber sido por los anglosajones. Pero este Estado sólo volvería a nacer si esta raza se arrepiente de su imperdonable pecado, si es que eso es posible…


______________________

[1] Me refiero a dos series de varios libros cada una: Exterminio y De San Francisco a Himmler. El primer tomo de Exterminio, como he dicho, ya se encuentra disponible vía la distribuidora Lulu. Según mis cálculos debo escribir otros nueve.

Published in: on diciembre 6, 2015 at 8:00 am  Comments (9)  
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Intelectuales anti-blancos

Mejico es un país indigeno-mestizo y antiblanco, desde sus orígenes. Es una tristeza que la escasa población blanca que vive aquí no se quiera dar cuenta de eso y se ofenda si le comentas la verdad.

Fabian

 
Fabian no se refiere a la Nueva España sino a la nación que surgió con el movimiento de independencia. Tan cierto es que Latinoamérica es implícitamente anti-aria que basta escuchar a sus intelectuales. En una reciente conversación (pulsar aquí) entre Mario Vargas Llosa y Oppenheimer, el premio Nobel dijo a propósito de Donald Trump:

…toda forma de racismo implica, digamos, la posibilidad de una violencia enorme. Eso está detrás de toda la campaña ésta, racista—clarísimamente racista de Donald Trump contra los mejicanos, contra los inmigrantes, eh, con la idea de que puede existir una sociedad de razas puras, de razas blancas ¡ja! Es una cosa tan absolutamente anacrónica y estúpida que da un poco de pena… Jamás será el candidato de los republicanos.

Este perfecto idiota latinoamericano no parece percatarse de que la migración de color al norte blanco ha sido la más masiva de toda la historia—¡60 millones en medio siglo! (fuente: aquí).

Póngase especial atención a las palabras de Vargas Llosa “con la idea de que puede existir una sociedad de razas puras, de razas blancas ¡ja!” Aparentemente la idea de los chinos y los japoneses de no aceptar migración de etnias cafés, negras o blancas es natural. Pero ¡ay si se les ocurre lo mismo a los arios! La ideología subyacente de Vargas Llosa es claramente antiblanca, como la de Octavio Paz (véase: aquí) en tanto que ambos implican que, a diferencia de los orientales amarillos, los occidentales blancos no tienen derecho a un suelo propio.
 
Posdata del 5 de mayo de 2016

Paz murió en 1998 pero su postura es común entre los intelectuales mejicanos de hoy día. En la entrevista de CNN entre Carmen Aristegui y Krauze celebrada ayer (pulsar aquí), Krauze comentó, a propósito de la virtual nominación republicana de Trump (nominación que por cierto refutó la tonta profecía de Vargas Llosa):

Bueno Carmen: Primero creo que en los Estados Unidos estamos viendo una prueba más de la degradación de la sociedad americana. Porque un sector de la sociedad americana indudablemente pues está mostrando su verdadera faz. Y la está mostrando por ejemplo en el fanatismo de las armas, en el tema de las drogas y en la resurrección de algo que estaba allí en el fondo, siempre; sobre todo en los estados del centro y sur de los Estados Unidos que es el racismo y el nativismo. Digamos que los instintos más bajos de la cultura y de la historia de los Estados Unidos, están emergiendo.

Yo diría que el racismo y el nativismo son los instintos más altos de la cultura americana (véase el prefacio al libro que edité en inglés: acá). No me sorprende el astronómico doble rasero de este judío mejicano: apoyar a Israel, una nación que sólo admite a judíos étnicos, y condenar a toda nación aria que sólo quiera admitir a blancos étnicos (que ni siquiera es el caso de los EE.UU.). Prosigue Krauze:

En Europa tenemos ejemplos de “Trumps” en Francia con Marine Le Pen; en Hungría, en Polonia: que tienen las mismas características de buscar cerrar los países; son enemigos de las emigraciones; de la inmigración. Son enemigos del Otro. trump? Predican el odio al Otro.

Y además lo hacen desde una posición de un líder carismático que promete soluciones providenciales, inmediatas, pero que siempre como te he dicho predica desde el odio.

Qué soberana estupidez. Actualmente los cuarenta y tantos millones de musulmanes que “emigraron” (en realidad invadieron) a Europa representan un peligro de guerra civil más tarde en este siglo, cuando la demografía con los nativos blancos se empareje dadas las diferentes tasas de natalidad entre los dos grupos.

La islamización de Europa aparte, este diagrama del invierno demográfico para los blancos (véase: aquí), debido precisamente a las políticas de migración masiva de las que Krauze y Vargas Llosa no dicen ni pío, lo dice todo. Sigue el rollo de Krauze a la Aristegui:

Si a eso le aúnas los elementos que ya bosquejé—sobre todo el tema del racismo. Yo le doy mucha importancia a que los peores instintos de Estados Unidos surgieron como respuesta a la presidencia finalmente democrática, moderada, inteligente de un… hombre de color, Obama.

Nada más alejado de la realidad. El negrito cucurumbé ha endeudado más a su país (va para $20 trillones de dólares de deuda) ¡que todos los previos presidentes gringos juntos! Sobre Obama en general véase también lo que se escribe en The Occidental Observer (aquí). Prosigue Krauze:

Pero que [en] una parte del movimiento de la simpatía a Trump está fincado el odio que un sector importante del electorado republicano tiene hacia Obama no me cabe la menor duda. Porque [por] los ocho años… vivieron del agravio terrible ante los ojos de estos nativistas defensores de la piel blanca y de la pureza racial de los Estados Unidos de ver a un hombre de color en la Casa Blanca, y además hacerlo tan bien como lo ha hecho, en términos generales.

¿Te cae? Para nosotros Obama es poco más que un chimpancé al que hay que ajusticiar, como escribí en un artículo en inglés sobre “la mujer roja” de Juego de Tronos (aquí).

Después de la muerte de Octavio Paz, la influencia de Krauze✡ en Méjico ha sido enorme a través de su revista de artículos “de fondo” y de Clío: una editorial que incluso saca programas “culturales” en la televisión.

Published in: on diciembre 3, 2015 at 2:12 pm  Comments (4)  

Mi duro libro

En mayo de este año ingresé algunas entradas en este blog sobre un libro que estaba escribiendo. Pues bien: lo he terminado y ya se encuentra disponible vía la distribuidora Lulu.

Debo decir que estuve tentado a subir a este blog la versión muy corregida del capítulo sobre el nacionalismo de mi padre; algunos de cuyos no corregidos pasajes había subido en mayo.

No lo haré. El caso es que ningún hispanohablante está dispuesto a discutir conmigo sobre las durísimas cosas que he dicho en este blog. De hecho, de todos los hispanohablantes que he leído o visto el los medios, sólo siento respeto por dos blogueros españoles: Manu Rodríguez y quien escribe en Evropa Soberana.

Un sacerdote de las 14 palabras como yo, sacerdote de la futura religión del hombre blanco, apenas puede tener audiencia en la hora más oscura de Occidente. Sin embargo, sí quisiera reproducir un pasaje medular de mi duro libro:
 
muses

Las catorce palabras

Las catorce palabras son un lema creado por David Lane (1938-2007). La frase en inglés “We must secure the existence of our people and a future for White children” se traduce “Debemos asegurar la existencia de nuestra gente y un futuro para los niños blancos”, a la cual se le puede añadir otra frase de catorce palabras: Because the beauty of the White Aryan women must not perish from the Earth, “porque la belleza de la mujer aria no ha de desaparecer de la tierra”.

Aunque, dada mi consagración a la mujer aria yo me fijo en el segundo eslogan, el primer eslogan de catorce palabras fue inspirado por un enunciado de 88 palabras de Mein Kampf (Volumen 1, capítulo ocho):

Aquello por lo que debemos luchar es para asegurar la existencia y reproducción de nuestra raza y de nuestro pueblo; el sustento de nuestros hijos y la pureza de nuestra sangre; la libertad e independencia de la patria, para que nuestro pueblo pueda llegar a cumplir la misión reservada por el Creador del Universo. Todo pensamiento y toda idea, toda doctrina y todo conocimiento, deben servir a ese propósito. Y todo debe ser examinado bajo ese punto de vista y utilizado o rechazado de acuerdo a su utilidad.

Aunque no soy ario ni teísta, soy lo suficientemente emergente para percatarme de la divina nobleza de este pensamiento al grado de adoptarlo como mi religión personal, que muchos en internet comunican, en código, al escribir la cifra 14/88.

Published in: on noviembre 28, 2015 at 11:39 am  Dejar un comentario  

Españoles acomplejados

Posdata a mi entrada antepasada

El autoengaño de los hispanohablantes que me corrieron de Stormfront es tan delirante que la semana pasada uno de éstos alegó:

En un enlace anterior que puse venían datos de la “no pureza” del español medio: menos de un 1% de sangre extra europea, incluso menos que el sueco medio. [enlace: aquí]

¡Así que los españoles son más arios—es decir más blancos o nórdicos—que los mismísimos suecos!

Robert_Kemm_GranadinosNo importa que, en ese mismo hilo de discusión, el citado comentarista eche rollo aparentemente erudito sobre los grupos étnicos que conquistaron la península ibérica. Aún si no me hubieran corrido por esos dos artículos de Evropa Soberana que enlacé, habría sido imposible mantener una discusión mínimamente racional con estos acomplejados.

En cierto modo, me da gusto no volver a tener que discutir con ellos: es grotesca pérdida de tiempo. La mentalidad que produjo la cita de arriba ilustra por qué, siendo yo fenotípicamente mediterráneo como ellos, prefiero discutir con los angloparlantes en mi blog en inglés: ellos no están acomplejados por el simple hecho que no tienen que autoengañarse.

Published in: on septiembre 29, 2015 at 11:08 am  Comments (8)  

Miguel Hidalgo y Costilla ✡

—el judío étnico—

 
El caudillo insurgente José María Morelos tenía genes negros, lo mismo que su lugarteniente, el general Vicente Guerrero.

Se dice que, como mulato, para evitar ser señalado en ciertos círculos, cubría su cabello rizado—herencia negra—con el legendario paliacate que adorna su cabeza en cada imagen que lo representa.

Todo esto, incluyendo el hecho que los genes africanos han sido amalgamados dentro del DNA actual del mejicano, me lo ocultó el sistema por décadas. (Véase, en la sección de comentarios de esta entrada, un didáctico video en YouTube narrado precisamente por un negro norteamericano.)

miguel-hidalgo Pero hoy 16 de septiembre debo decir que, en el periódico mejicano La Jornada del 18 de septiembre de 2007, Humberto Moreira Valdés, gobernador del estado de Coahuila, aseguró que la imagen visual de Miguel Hidalgo y Costilla, el “Padre de la Patria” tampoco corresponde a la realidad. Dijo que la imagen que los mejicanos ven (como en la estampa de arriba) se debe a la insidia de Maximiliano, quien hizo posar a un sacerdote belga para darnos una imagen apócrifa de Hidalgo: la imagen de un europeo ario.

En los primeros retratos hablados de Hidalgo éste aparece con nariz ganchuda, como un arquetípico judío. La comunidad judía en Méjico, tan obsesa con sus genealogías, por fin ha reconocido que el cura Hidalgo era hijo de judíos conversos.

Published in: on septiembre 16, 2015 at 1:00 pm  Comments (1)  

¡Adiós Stormfront!

Stormfront

El foro más populoso y antiguo para los “nacionalistas blancos” ha sido Stormfront, tanto así que tiene una hermanita para que los hispanohablantes intercambien opiniones.

Antier una moderador de este Stormfront en español (supongo que es mujer por su avatar) borró mi último comentario con la mentira que mi comentario era “trolling”.

Mentiras, pues recuerdo perfectamente que mi respuesta simplemente señalaba a otro comentador que el sitio Evropa Soberana había demostrado que muchos caucasoides europeos habían dejado de ser arios.

Stormfront en su versión hispanohablante es, en el fondo, un foro políticamente correcto. La mayoría de hispanohablantes que dialogan allá están bajo la ilusión de que son tan blancos como los gringos. No toleran que alguien les diga sus verdades: que muchos (aunque no todos) españoles, portugueses, griegos e italianos del sur—los sicilianos por ejemplo—y de otros países de Europa y América han dejado de ser propiamente blancos.

Es de verdad patético y en extremo surrealista que estas verdades elementales no puedan decirse en un foro alegadamente “racista”. No sólo borraron mi comentario aparentemente inocuo: señalar los artículos de Evropa Soberana como prueba de que muchos griegos y sicilianos ya no son blancos. La moderadora llegó al extremo de expulsarme por haber enlazado ese par de eruditos artículos (éste y este otro).

Patético de verdad. Si la moderadora que me censuró y corrió del foro es mujer, sus acciones sólo corroboran lo que he escrito sobre el bello sexo en mi blog en inglés.

Jamás debe un sacerdote de las 14 palabras estar sometido a los caprichos de una mujer. No sólo tienen las mujeres un coeficiente intelectual inferior al nuestro, sino que en lugar de estar censurando a la clase pensante deberían estar criando a niños blancos en casa.

Published in: on septiembre 14, 2015 at 10:46 am  Comments (4)