¿Eran los griegos rubios y de ojos azules?

Originalmente publicado en Evropa Soberana.

La fuerza civilizadora, iniciadora, no residía en el Sur: emanaba del Norte. Procedía de la Tracia con Orfeo, con Museo, con Lino. Los guerreros griegos aparecían de gran estatura, blancos, rubios… la expresión más alta de la belleza, del majestuoso poderío, no fue otra para los Olímpicos que la reproducción del tipo ario: ojos azules, cabellos rubios, tez blanca, estatura elevada, esbelta. —Arthur Gobineau, Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas

Si elimináis a los griegos, ¿por qué escalera pretendéis ascender hacia la cultura? — F. Nietzsche



Recuerdo una película que salió en 2004. Troya se llamaba. Naturalmente, muchos aficionados a Grecia acudieron a verla, interesados. Algunos, porque admiraban sinceramente a la Hélade y su legado. También acudieron especimenes poco cultivados. Ya se sabe que, en nuestros días, el hablar como una cacatúa sobre que te gusta Grecia está bien visto como marca de esnobismo y sofisticación aunque no sepas ni quién era Orión, o de qué color tenía el pelo de Aquiles según la mitología.

A otros les importaba un carajo Grecia. Además, Helena (una con pinta de guarrilla de barrio) o Aquiles (Brad Pitt) estaban muy buenos. Si añadimos los efectos especiales, la publicidad y la asiduidad al cine de algunos, no había motivo para no ver esa peli que, dicho sea de paso, es bazofia salvo algunos momentos rescatables.

Tras la primera vista en la pantalla, una de las muchas reacciones que se pudieron escuchar de la boca de hasta individuos supuestamente eruditos, fue algo así como lo siguiente:

Es indignante: Aquiles y Helena, ¡rubios y de ojos azules! ¡Oh tragedia! ¡Ay pataleta! ¡Tamaña burrada! ¡Irreparable afrenta! Desde luego hay que ver, es obvio que el nazismo, el fascismo, el nordicismo, el anti-teletubbismo, el franquismo, el antisemitismo, la homofobia, el españolismo y el machismo están en auge en Hollywood, porque ¿a quién se le ocurre representar a los griegos como rubios, cuando su f.e.n.o.t.i.p.o. era mediterráneo? Sólo los americanos podían ser así de incultos y egocéntricos y etnocéntricos y eurocéntricos y fascistas y nazis y blablabla…

Estas buenas gentes no se indignaban por la profanación de la Ilíada, por el guión absurdo y falaz, por representar a Aquiles cual surfero australiano, a Helena como una calentorra o a los grandes reyes como camioneros de puticlub. No. Eso les importaba cuatro nabos. Lo que sí les importaba era dejar bien clarito que eran personas sofisticadas y de mundo, que estaban al loro de lo que pasaba y que, además de ser unos progresistas demócratas e inter-multi-cultis sin tacha, sin mácula y capaces de pronunciar “fenotipo” sin trabarse la lengua, eran lo bastante “admiradores sinceros de Grecia” como para indignarse y perder el monóculo ante un Aquiles rubio.

Lo mismo podría decirse de la monosabia y ultra-culta reacción a la peli 300. Cuando salió, pudimos ver a toda una masa de indignados (y cuando decimos “indignados” estamos diciendo indignados de verdad) quejándose de la forma más grotesca―por la presencia, aquí y allá, de espartanos rubios a lo largo de la película―de la xenofobia fascista de Hollywood y similares.

Qué fácil es hablar con bocachancla cuando hay grandes dosis de atrevida y pegajosa ignorancia de por medio, y cuando no se tiene ni idea de lo que se defiende.

Lo que no era de esperar era escuchar afirmaciones similares incluso de la boca de supuestos admiradores de la cultura clásica greco-romana que supuestamente han leído las susodichas obras greco-romanas o están mínimamente informados―al menos lo bastante como para no meter la gamba de una forma tan estrepitosa.

Porque Aquiles, considerado el mayor guerrero de todos los tiempos habidos y por haber, y poseedor único y exclusivo del ménon (la cólera sagrada) es descrito en la Ilíada como rubio, junto con una avasallante proporción de todos los héroes, heroínas, dioses, diosas―y esclavas consideradas apetecibles y dignas del harén para que los guerreros griegos sembrasen el mundo con buenos genes.

Lo mismo podríamos decir de los espartanos, si nos atenemos al aspecto físico de sus antepasados dorios del Norte, procedentes de “entre las nieves” según Heródoto. De hecho, la peli 300 fue demasiado generosa en cuanto al número de morenos, y demasiado tacaña en cuanto al número de rubios.

Quien se declare admirador de la cultura clásica europea (Grecia y Roma) y, a la vez, asevere que fue fundada por individuos morenos «mediterráneos-como-yo», se está poniendo a sí mismo en la más incómoda evidencia. Como ya he dicho, si de verdad admirase el mundo clásico, se hubiese molestado en leer sus obras, y de haberlo hecho hubiese comprobado hasta qué punto la sangre nórdica predominaba en las castas dirigentes tanto de Grecia como de Roma (aunque muy especialmente en Grecia). En suma, individuos que van por la vida de ultra-admiradores de Grecia, Roma o ambas se echan basura por encima demostrando no haber leído sus escritos originales.

Hay muchas verdades en cuanto a la sangre nórdica y la Hélade, pero puede que la verdad más real, elocuente y aplastante sea que la literatura griega está plagada de referencias al aspecto de los héroes, los dioses, etc., porque los griegos gustaban de adjetivar a todos los personajes y ponerles sobrenombres y epítetos que representaban su presencia. Hasta tal punto llega esta tendencia, que lo realmente difícil es encontrar morenos. En el caso, por ejemplo, de Píndaro, es un auténtico escándalo: no hay ni un personaje que no sea “rubio”, “dorado”, “blanco” “de níveos brazos” y por tanto “semejante a los dioses”.

Los ojos azules eran descritos como γλαυκώπισ (glaukopis), que deriva de γλαυκός (glaukos), “brillante”, “resplandeciente”. El escritor romano Aulo Gelio, en su obra Noches áticas (II, 26, 18-19), describe el concepto de colores en una conversación entre un griego y un romano. El romano le dice al griego que glaucum (de la que deriva el castellano “glauco”) significa “gris-azul”, y el griego traduce glaukopis al latín como caesia, “cielo”, es decir, azul celeste. Como Günther hace ver, la misma palabra “iris”, de origen griego, para describir el color del ojo, sólo podía haber sido elegida por un pueblo en el que predominaban los ojos de colores claros y luminosos (azules, verdes o grises), y que un pueblo principalmente moreno jamás hubiese comparado el color del ojo con la imagen del arco iris.

La palabra griega para rubio era ξανθός (xanthós), “amarillo”, “dorado”, “rubio”. El color xanthós en el cabello, así como la belleza extrema, la piel clara, la alta estatura, la constitución atlética y los ojos luminosos, eran considerados por los helenos como prueba de ascendencia divina.


El aspecto de dioses y héroes griegos, descrito por los mismos griegos

Hay una persistente tendencia entre los helenos a describir a sus ídolos como “resplandecientes”, “radiantes”, “brillantes”, “luminosos”, “llenos de luz”, etc. —que muy obviamente se corresponden con un aspecto poco pigmentado, “nórdico”. Sin embargo, para ser más directo, omitiré estas citas ambiguas y me centraré en lo concreto, es decir, referencias específicas al color de piel, ojos, cabello, etc. Donde ha sido posible, he insertado las obras, capítulos y versos concretos para que cada cual pueda remitirse al pasaje original.

• Deméter es descrita como “la rubia Deméter” en la Ilíada (Canto V: 500) y el Himno a Deméter (I: 302), base de los misterios de Eleusis. Generalmente es considerada como una diosa matriarcal y telúrica procedente de Oriente y los pueblos preindoeuropeos de Grecia, pero aquí deberíamos inclinarnos a pensar que, como poco, es una diosa “europeizada” por los helenos e integrada en su panteón. El mismo nombre de Deméter procedería de Dea Mater (Diosa Madre), y por tanto sería, en cierto modo, la contrapartida de Deus Pater―es decir, Zeus Pater, Dyaus Piter o Júpiter.

Demeter

Deméter tal y como era concebida por los griegos. Es necesario recordar que las estatuas tenían un carácter profundamente sagrado y religioso para los griegos y que, además de obras de arte, eran el colmo del sentimiento geométrico y hasta de la ingeniería, puesto que el equilibrio debía ser perfecto. Además, los griegos, que tenían un gran conocimiento del análisis de facciones, representaron en sus estatuas no sólo personas bellas, sino personas bellas con un alma necesariamente bella.

Persephone

• Perséfone, la hija de Deméter, es descrita como “de blancos brazos” por Hesíodo (Teogonía: 913). Lo mínimo que queda claro aquí es que Perséfone no era una diosa de piel morena ni coincidía con el tipo “mediterráneo”, mientras que lo más razonable sería suponer que su aspecto era, como poco, predominantemente nórdico.

hera

• Hera, la esposa celeste de Zeus, es llamada “de blancos brazos” por Hesíodo (Teogonía, 315), mientras que Homero la llama cosas como “de níveos brazos” y “diosa de blancos brazos” un mínimo de trece veces en la Ilíada (I: 55, 195, 208, 572. 595; III: 121; V: 775, 784; VIII: 350, 381, 484; XV: 78, 130).

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• Atenea, también hija de Zeus, una diosa de la sabiduría, de la reflexión, de la astucia y de la guerra estratégica, en la Ilíada, es descrita nada más y nada menos que un total de cincuenta y siete veces como “de ojos azules” (algunas variaciones son “ojizarca” o “de ojos glaucos”), y en la Odisea un número comparable de veces. Píndaro se refirió a ella como xantha en glaukopis, es decir, “rubia y de ojos azules”; Hesíodo se contenta con llamarla “de ojos glaucos” en su Teogonía (15, 573, 587, 890 y 924), igual que Alceo y Simónides, mientras que el romano Ovidio, en su Metamorfosis, donde narra la perdición de Aracne, llama a la diosa “rubia y varonil doncella”.

Athena Parthenos

Reconstrucción de la Atenea Partenos (la “doncella virgen” venerada en el Partenón).

Zephyros

• Céfiro, el progenitor de Eros junto con Iris, es descrito por Alceo (siglos VII-VI AEC) como “Céfiro de áurea cabellera” (Himno a Eros, fragmento V, 327).

Eros

• Eros, el dios del erotismo, considerado “el más terrible de los dioses”, es descrito por un autor griego arcaico desconocido como “Eros de cabellos de oro”.

• Apolo es descrito por Alceo como “Febo de rubios cabellos al que la hija de Coos dio a luz tras de unirse al Crónida ilustre que mora en las nubes”. Febo es Apolo, la hija de Coos es la titán Leto, y el Crónida (hijo de Cronos) es Zeus. Por otro lado, Alcmán de Esparta, Simónides (Peán para Delos, 84) y un anónimo, coinciden en llamar a Apolo “de áureos cabellos”, mientras que otro epíteto suyo (de Góngora, autor español del Renacimiento, pero basado en testimonios literarios clásicos) es “archipoeta rubio”. La famosa Safo de Lesbos habla de “Febo de cabellos de oro”, en su himno a Artemisa.

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Apolo tal y como era concebido por los mismos escultores griegos. Estamos hablando de un tipo racial nordico-blanco y apenas armenizado. Junto con Atenea, era el dios más adorado de toda Grecia, siendo particularmente querido en Esparta.

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• El dios Radamantis, hijo de Zeus y de Europa, es descrito como rubio en la Odisea, y Estrabón lo llama “el rubio radamantis” en su Geografía (Libro III, 11-13).

Artemis

• Artemisa, la hermana de Apolo, es descrita por Safo y por Anacreonte (Himno a Artemisa), como “rubia hija de Zeus”.

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• Dionisio es llamado por Hesíodo “de dorados cabellos”, (Teogonía: 947).

afrodita

• Afrodita, hija de Zeus, diosa del amor, de la belleza femenina y del erotismo, es descrita siempre como rubia. Su título convencional es, casi siempre, “Afrodita Dorada”. Íbico (en Oda a Polícrates) llama a Afrodita “Cipris de rubia cabellera” (Afrodita ostentaba el título de Cipris o Cípride porque los griegos consideraban que vino al mundo en Chipre, donde era particularmente venerada). En la Teogonía de Hesíodo se le llama “dorada Afrodita” (824, 962, 975, 1006 y 1015) y “muy dorada Afrodita” (980). En la Ilíada de Homero la tenemos como “áure Afrodita” (IX: 389), y en la Odisea, como “de cabellos dorados”.

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• Hécate, diosa de las tierras vírgenes y también de los partos, es descrita por un poeta griego desconocido como “Hécate de cabello de oro, hija de Zeus”.

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• La diosa Tetis, madre de Aquiles, es llamada por Hesíodo “de plateados pies” (1007), y por Homero “de argénteos pies” (Ilíada, I: 538, 556; IX: 410; XVI: 574; XVIII: 369, 381 y XIV: 89). Ni falta hace decir que una mujer de piel morena no puede tener los pies como la plata, sino que este es un atributo de mujeres de piel extremadamente pálida.

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• Las nereidas Eunice e Hipónoe son descritas como “de rosados brazos” por Hesíodo (Teogonía: 246).

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• Las Gracias fueron descritas por Íbico como “de ojos verdes” (fragmento papiráceo, PMG 288).

Arriba enumero las conclusiones de Wilhelm Sieglin en cuanto al panteón de dioses helénicos en su totalidad. Vamos ahora con los héroes.

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• Helena, considerada la mujer más bella habida y por haber, y causa indirecta de la Guerra de Troya, era descrita por Estesicoro, Safo (Libro I de poemas, compilación alejandrina) e Íbico como “la rubia Helena” (Oda a Polícrates).

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• El rey Menelao de Esparta, modelo absoluto de guerrero noble, hermano de Agamenón y esposo legítimo de Helena, además de ser comparado con un dios “que descollaba por sus anchas espaldas”, es, por excelencia, infinidad de veces, “el rubio Menelao” tanto en la Ilíada (un mínimo de 14 veces ―III: 284; IV: 183, 210; X: 240; XI: 125; XVII: 6, 18, 113, 124, 578, 673, 684; XXIII: 293, 438) como en la Odisea. Peisandro lo describía como xanthokómes, mégas en glaukómmatos, es decir, “rubio, grande y de ojos azules”. En la mitología griega, Menelao es uno de los pocos héroes que alcanza la inmortalidad en las Islas de los Bienaventurados.

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• Casandra, la hija de Agamenón y hermana de Orestes, es descrita por Filóxeno de Citera como “de rizos de oro”, y por Íbico como “Casandra de ojos verdes”.

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• Meleagro es descrito como “el rubio Meleagro” por Homero (Ilíada, II: 642) y Apolonio de Rodas (“Argonáutica”) lo describe igualmente como rubio.

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• Patroclo, el maestro y amigo de Aquiles, es descrito como rubio por Dión de Prusa.

Hercules

• Heracles es descrito como de constitución fuerte y de pelo rubio y rizado, entre otros, por Apolonio de Rodas (Argonáutica).

Achilles

Aquiles, considerado el mayor guerrero del pasado, del presente y del futuro, es descrito como rubio por Homero en la Ilíada, cuando está a punto de atacar a Agamenón y, para evitarlo, la diosa Atenea lo retiene y “lo coge de la rubia cabellera” (I: 197).

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• El héroe griego Ajax (Ayante en la Ilíada) es descrito como rubio.

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• Héctor, el héroe troyano [véase el cadáver en el suelo], es descrito como moreno en la Ilíada.

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• Ulises, rey de Ítaca, héroe aqueo en Troya y protagonista de la Odisea homérica, es considerado, por lo general, como moreno. Sin embargo, esto puede ser matizado. A pesar de que se le describe como blanco de piel y “de barba oscura”, en la Odisea se describe su cabello como hyákinthos, es decir, del color de los jacintos. Tradicionalmente, este color era traducido como “marrón”, pero también se sostuvo que los jacintos se cultivaban en Grecia como una variedad roja. Eso, de ser cierto, convertiría a Ulises en pelirrojo. Ulises, en todo caso, difiere del prototipo de héroe griego alto, esbelto y rubio. Era descrito como más bajo que Agamenón, pero también más ancho de hombros y de pecho, “semejante a un carnero”, según Príamo, rey de Troya. Se trataría de un tipo físico más nordico-rojo que el héroe griego típico nordico-blanco. También conviene decir que Homero estaba tan acostumbrado a llamar “rubios” a los héroes que, en dos despistes, describe el pelo de Ulises como xanthós en la Odisea.

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• Laertes, el padre de Ulises, era rubio según Homero en la Odisea.

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• Penélope, la esposa de Ulises, y reina de Ítaca, era rubia según Homero en la Odisea.

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• Telémaco, hijo de Ulises y de Penélope, era rubio según Homero en la Odisea.

briseis

• Briseida, la esclava favorita del harén de Aquiles, capturada en una de sus razzias, tratada a cuerpo de rey en un cautiverio de oro, y por cuya causa discutieron fuertemente Aquiles y Agamenón, negándose el héroe a luchar contra los troyanos hasta ser satisfecho en su honor, y por lo tanto causa de la famosa cólera de Aquiles, era de “cabellos dorados”.

ILIAD

• Agamede, hija de Augías y esposa de Mulio, era “la rubia Agamede” según Homero (Ilíada, XI: 740).

Jason and the Golden Fleece: Argonautica by Apollonius Rhodius

• En su Argonáutica, Apolonio de Rodas describe a Jasón y a todos los Argonautas como rubios. Los Argonautas eran una männerbund, una confederación de guerreros que aglutinó a los primeros héroes griegos, muchos de ellos hijos directos de dioses, que sentaron las bases de las leyendas y padrearon a los héroes posteriores, a menudo con mediación divina.

Tomaban su nombre del Argos, la nave en la que viajaban y hacían sus desembarcos viking-style. Entre los argonautas se contaban, por ejemplo, Heracles (hijo de Zeus y el más famoso héroe griego, conocido por su fuerza sobrenatural), los mellizos Boréadas (Calais y Zetes, hijos de Boreas—el viento del norte), que eran capaces de volar, Filodectes, Peleo (el padre de Aquiles y hermano de Telamón), Telamón (el padre de Ajax y hermano de Peleo), Orfeo (considerado el mayor músico de todos los tiempos, e iniciador de la corriente religiosa órfica), Cástor y Pólux (los legendarios gemelos Dioscuros, fundadores de los linajes regios de Esparta, y hermanos de Helena, también adorados en Roma), Atalanta (la única mujer entre los argonautas, por ser la mejor atleta y cazadora de la Hélade, y la primera persona en herir al jabalí calidonio), Meleagro (quien dio muerte al jabalí calidonio), Teseo (un héroe prolífico que, entre otras cosas, mató al Minotauro en el laberinto del rey Minos y estableció la ley ateniense), Laertes (el padre de Ulises) y Eufemo (el timonel del Argos, capaz de ver el futuro y caminar sobre el agua).

A continuación brindo algunos pasajes sobre fenotipos nórdicos en la literatura griega. Nótese que no son sino unos pocos ejemplos de los innumerables que hay en toda la literatura griega de principio a fin.

“Los cabellos más rubios que una antorcha” (Safo de Lesbos, hablando de su hija Cleis, en el Libro V de su compilación alejandrina).

“A la rubia Euripila le gusta Artemón” (autor desconocido).

“Musa de cabellos de oro” (Timoteo de Melato, Los persas).

“Tú de cabellos de oro, Diosa Madre” (ídem, en boca de un persa).

“Galatea de cabellos de oro” (Filóxeno de Citera, El Cíclope o Galatea).

P._Oxy._8

“La rubia Megalóstrata” (Alcmán de Esparta).

“El rubio Polidoro” (Alcmán de Esparta, poema a la familia real espartana).

“Los cabellos de mi prima Hagesícora florecen cual el oro puro… y ella con su deseable, rubia cabellera” (Alcmán de Esparta, en el primero de su colección de partenios).

“… con la cabellera de oro y el rostro de plata” (Alcmán de Esparta, elogiando a una doncella espartana que competía en carreras de carros).

“feliz niña de rizos de oro” (Alcmán de Esparta, en honor de Megalóstrata, una poetisa espartana).

“rubias lacedemonias…de cabellos de oro” (Baquílides, hablando sobre las jóvenes espartanas).

Dicearco describe a las mujeres tebanas como “rubias”.

WS

El estudioso alemán Wilhelm Sieglin (1855-1935) recopiló todos los pasajes de la mitología helénica donde se hacía referencia al aspecto de dioses y héroes. De entre los dioses y diosas, 60 eran rubios y 35 morenos—y de los morenos, 29 eran divinidades ctonias-telúricas, marinas (como Poseidón) o del Inframundo, y que procedían de la antigua mitología pre-aria de Grecia. De los héroes mitológicos, 140 eran rubios y 8 morenos.

Hemos visto muchos asuntos que tienen que ver con personajes mitológicos, lo cual es importante porque nos da valiosa información acerca del ideal de divinidad y de perfección de los antiguos griegos, y nos señala que en sus valores se identificaban con el Norte y con el tipo racial “nórdico”. Sin embargo, Sieglin también tuvo en cuenta los pasajes donde se describe el aspecto de personajes históricos reales. Así, de 122 personas prominentes de la antigua Grecia cuyo aspecto es descrito, 109 eran de cabellos claros (rubios o pelirrojos), y 13 morenos. Entre los rubicundos, se encuentran, por ejemplo, Alcibíades, Alejandro Magno, Critias, Demetrio de Falero, el rey Lisimaco, Ptolomeo II Filadelfo, Dionisio I de Siracusa, Eurípides y el rey Pirro.



Los helenos—la aristocracia de Grecia

Adriano Romualdi dijo, prudente ante datos como los de arriba:

De todos estos datos resultaría abusivo deducir que en todas las épocas de la historia griega los rubios hayan constituido una mayoría tan abrumadora. Pero lo cierto es que eran numerosos y, sobre todo, daban el tono a la clase dirigente (Los indoeuropeos).

Exactamente lo mismo se puede decir de India o Roma. Rubios—o pelirrojos—eran los dioses, los héroes, los reyes, los grandes hombres, en fin, el pueblo ario que formaba la casta aristocrática minoritaria y dominante. La plebe, en cambio, el pueblo numeroso sometido, era oscuro.

De hecho, el antropólogo americano J.L. Angel, en 1944 calculó, tras un atento examen de los cráneos de la antigua Grecia, que los predominantemente nórdicos constituían en torno a un 27 por ciento de la población griega durante la época clásica. Sin embargo, Angel se concentró mucho en la zona del Ática, es decir, el Estado de Atenas, el puerto de El Pireo, etc., donde hubo una fuerte presencia extranjera mediante el comercio y la esclavitud. En otras zonas el aspecto nórdico debía haber estado más fuertemente representado, especialmente en territorios que constituían estanques de sangre helénica pura y donde no hubo apenas inmigración de esclavos norafricanos ni orientales. Así, el poeta Baquílides describe generalizando sin empaque a las jóvenes espartanas como rubias, coincidiendo con otro poeta, Tirteo de Esparta. El posterior Dicearco describe a las tebanas en los mismos términos.

Algunos objetarán que, en las antiguas representaciones de las típicas jarras griegas, a los dioses se les representa como morenos. Sí, y en ocasiones se representan escenas de homosexualidad que me recuerdan inevitablemente a los etruscos. Pero los artesanos de Grecia no pertenecían a la aristocracia helénica, sino al pueblo mediterráneo de los conquistados y sometidos, que habían adoptado los dioses de los conquistadores y que los representaban como les venía en gana, es decir, como ellos se veían a sí mismos. No es aquí donde debemos buscar la información acerca del aspecto de los dioses, sino en el arte de los verdaderos helenos. La mitología y la poesía de Grecia—que sí fueron creadas por ellos— describen ciertamente a los dioses y a los héroes como de aspecto nórdico, como ya hemos visto. Y las estatuas griegas, elaboradas no por artesanos mediterráneos, sino por auténticos artistas helenos imbuidos del sentido sagrado de su arte, representan también muy claramente el ideal de belleza nórdica. Desgraciadamente, el cristianismo hizo una concienzuda labor eliminando la mayor parte del arte clásico, pero el poco que nos ha llegado habla por sí mismo.

Los griegos eran entusiastas de la morfopsicología, es decir, el interpretar el carácter y la personalidad de un individuo a partir de los rasgos físicos, especialmente de la cara. Pocos lo han visto, pero las estatuas griegas se hicieron con ese conocimiento en mente, y por tanto representan, no sólo un cuerpo bello, sino también un cuerpo bello portador de un alma bella.

Los griegos, puede que por encima de cualquier otro pueblo indoeuropeo, daban una inmensa importancia al aspecto racial: a la belleza, a la forma física y a la calidad biológica como tarjeta de presentación, lo cual entronca muy estrechamente con ese culto al cuerpo y a las disciplinas deportivas, algo característicamente griego. El ideal de belleza de los griegos, sin ningún tipo de duda, era nórdico (precisamente para distinguirse del pueblo aborigen conquistado): Apolo, Adonis y Paris, tres ídolos masculinos famosos por su belleza, eran descritos como de aspecto nórdico. En cuanto a las mujeres, la más hermosa de todos los tiempos, la legendaria Helena de Esparta (luego Helena de Troya y, aun después, Helena de Esparta de nuevo): blanca, rubia y de ojos azules igual que “Afrodita dorada”, la diosa del amor.

Incluso en el Siglo IV EC, cuando Grecia había decaído, la misma Roma se tambaleaba y se avecinaban genocidios anti-europeos y anti-paganos en todo el imperio, el médico y sofista judío Adamantio describió al griego “auténtico”, en oposición a las masas mestizas que entonces adoptaban el cristianismo:

Donde la raza helénica y jónica ha sido conservada pura, vemos hombres altos de una construcción ancha, bien constituidos, de piel clara y rubios; la carne es firme, las extremidades rectas y bien hechas. La cabeza es de tamaño medio y se mueve fácilmente; el cuello es fuerte, el cabello claro y suave, y un poco rizado; la cara es rectangular, los labios finos, la nariz recta y los ojos brillantes, intensos y llenos de luz; pues de todas las naciones, los griegos son quienes tienen los ojos más claros.



Conclusión

¿Eran los griegos, pues, rubios y de ojos azules?

Depende de lo que entendamos por “griegos”. Los fundadores de la cultura griega clásica (y preclásica, homérica, aquea o micénica), así como la posterior aristocracia dominante y activa de Grecia, no descendían de los habitantes originales del suelo griego, sino de invasores helenos (y puede que de algunos grupos ilirios, confederados con ellos). Es decir, pueblos indoeuropeos que entraron en Grecia desde el Norte, procedentes de los Balcanes y Centroeuropa. Estos invasores, de los cuales descendían, entre otros, los aqueos (civilización micénica y Grecia “homérica”), los jonios (atenienses), los dorios (espartanos), los tesalios (tebanos) y los macedonios (Alejandro Magno), sí eran predominantemente nórdicos.

Si en el caso de los romanos, una firme presencia de sangre nórdica es evidente en sus estratos sociales superiores, especialmente durante la República, en el caso de los helenos el gusto por la belleza, la salud y su relación con el aspecto nórdico, con la alta estatura, con la herencia divina y con el nacimiento noble, infesta absolutamente toda su civilización, su cultura, su literatura, su mitología y su poesía. Era un mundo donde los esclavos orientales no tenían lugar sino en el fondo de la pirámide social. Por eso los judíos se afanaron tanto en introducir el cristianismo en Europa, porque, sin él, Europa hubiese sido por siempre inexpugnable para ellos, que daban gran importancia a la influencia ideológica y espiritual ejercida sobre las sociedades.

En el conjunto de la población de Grecia no creo que jamás predominasen los nórdicos. Es posible que llegasen a constituir algo más de un tercio de la población total después de la segunda oleada helénica (la que trajo a los dorios). En todo caso, a pesar de hallarse en minoría, fueron ellos los artífices de las polis (las ciudades-estado), de la cultura, del arte y de la civilización griega, mientras el resto de la población formaba una plebe que poco tuvo que ver en la cultura helénica tal y como la conocemos hoy en día.

Véase también: ¿Eran los romanos rubios y de ojos azules?


Bibliografía

Para profundizar más en el fenotipo de los antiguos griegos, se pueden recomendar:

– GV De Lapouge L’Aryen: Social Rôle Son (1889).

– W. Ridgeway, The Early Age of Greece (1901), Volume I.

– Hans FK Günther, Rassengeschichte hellenischen des Volkes und des römischen: Mit einem Anhang – Hellenische römische Köpfe nordischer und Rasse (1929).

– Hans FK Günther (1961) “Like a Greek God”, Translated by Vivian Bird Rassenkunde Hellenischen des Volkes. Northern World, VI (1), 5-16.

– Hans F.K. Günther, Rassenkunde Europas: Mit der besonderer Berücksichtigung Rassengeschichte Hauptvölker indogermanischer der Sprache (1929).

– J. L. Myres Who Were the Greeks? (1930).

– K. Jax, Die weibliche griechischen Schönheit in der Dichtung (1933).

– Wilhelm Sieglin Die blonden indogermanischen Haare der Völker des Altertums (1935).

– O. Reche, Rasse und der Heimat Indogermanen (1936).

– Hans FK Günther, Lebensgeschichte hellenischen des Volkes (1956).

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-. JL Angel, (1946) “Race, Type, and Ethnic Group in Ancient Greece.” Human Biology, XVIII, 1-32.

– JL Angel, (1946) “Skeletal Change in Ancient Greece”, American Journal of Physical Anthropology, IV, 69-97.

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– W. Ridgeway, (1909) “The Relation of Anthropology to Classical Studies.” Journal of the Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland, XXXIX 10-25.

– Y la totalidad de la literatura griega, que por desgracia no es leída ni de lejos tanto como debiera, razón por la que las mentiras suelen prosperar en este tema, sobre todo cuando existen complejos de por medio.

Berlin_Painter_Ganymedes_Louvre

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Published in: on junio 7, 2014 at 10:05 pm  Comments (3)  

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3 comentariosDeja un comentario

  1. El arqueólogo británico Oliver Dickinson señaló que en el arte micénico prácticamente, todas las personas son dibujadas con el pelo y los ojos oscuros como los antiguos y modernos griegos:
    Los frescos muestran normalmente los ojos y el cabello como oscuros (una chica en el fresco Xeste 3 tiene cabello rojizo), la piel convencionalmente como marrón rojizo en los machos y blanco en las hembras, como en Egipto. Todos son comparables con la coloración utilizada en las estatuas y pinturas griegas posteriores, y sugieren que las poblaciones primitivas eran similares en tez y color a los griegos antiguos, y de hecho los modernos, a los que también podrían asemejarse en variedad de tipo físico.
    Por otra parte, los entierros en los sepulcros reales de Mycenae, c. 1600BC [12] muestran una variedad de estatura y la forma de la cabeza que representan múltiples tipos subraciales. Por lo tanto, es seguro asumir que desde los primeros tiempos, la aristocracia griega no pertenecía a un tipo físico particular. La principal diferencia entre los aristócratas y los plebeyos era el tamaño ligeramente más grande de los primeros, lo que explica como debido a una mejor dieta y selección social para posiciones de liderazgo en la guerra. El hecho de que los aristócratas micénicos fueran racialmente similares a los griegos comunes también fue confirmado por un análisis multidimensional más reciente de varias muestras esqueléticas del Mediterráneo oriental por Musgrave y Evans [41]. Encontraron que “estos Griegos de la Edad de Bronce de Ática y los Argólidos [aristócratas micénicos] pertenecían a una sola población homogénea”.

    • Cierto que el arte micénico representa a hombres no arios, y que los dioses micénicos eran medio morenos; pero el artículo se refiere a los griegos a partir de la conquista de los nórdicos, como los dorios. Ve también este articulo, “What race were the Greeks and Romans?” de John Harrison Sims.

  2. Griegos y romanos eran raza nordica


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