Intelectuales anti-blancos

Mejico es un país indigeno-mestizo y antiblanco, desde sus orígenes. Es una tristeza que la escasa población blanca que vive aquí no se quiera dar cuenta de eso y se ofenda si le comentas la verdad.

Fabian

 
Fabian no se refiere a la Nueva España sino a la nación que surgió con el movimiento de independencia. Tan cierto es que Latinoamérica es implícitamente anti-aria que basta escuchar a sus intelectuales. En una reciente conversación (pulsar aquí) entre Mario Vargas Llosa y Oppenheimer, el premio Nobel dijo a propósito de Donald Trump:

…toda forma de racismo implica, digamos, la posibilidad de una violencia enorme. Eso está detrás de toda la campaña ésta, racista—clarísimamente racista de Donald Trump contra los mejicanos, contra los inmigrantes, eh, con la idea de que puede existir una sociedad de razas puras, de razas blancas ¡ja! Es una cosa tan absolutamente anacrónica y estúpida que da un poco de pena… Jamás será el candidato de los republicanos.

Este perfecto idiota latinoamericano no parece percatarse de que la migración de color al norte blanco ha sido la más masiva de toda la historia—¡60 millones en medio siglo! (fuente: aquí).

Póngase especial atención a las palabras de Vargas Llosa “con la idea de que puede existir una sociedad de razas puras, de razas blancas ¡ja!” Aparentemente la idea de los chinos y los japoneses de no aceptar migración de etnias cafés, negras o blancas es natural. Pero ¡ay si se les ocurre lo mismo a los arios! La ideología subyacente de Vargas Llosa es claramente antiblanca, como la de Octavio Paz (véase: aquí) en tanto que ambos implican que, a diferencia de los orientales amarillos, los occidentales blancos no tienen derecho a un suelo propio.
 
Posdata del 5 de mayo de 2016

Paz murió en 1998 pero su postura es común entre los intelectuales mejicanos de hoy día. En la entrevista de CNN entre Carmen Aristegui y Krauze celebrada ayer (pulsar aquí), Krauze comentó, a propósito de la virtual nominación republicana de Trump (nominación que por cierto refutó la tonta profecía de Vargas Llosa):

Bueno Carmen: Primero creo que en los Estados Unidos estamos viendo una prueba más de la degradación de la sociedad americana. Porque un sector de la sociedad americana indudablemente pues está mostrando su verdadera faz. Y la está mostrando por ejemplo en el fanatismo de las armas, en el tema de las drogas y en la resurrección de algo que estaba allí en el fondo, siempre; sobre todo en los estados del centro y sur de los Estados Unidos que es el racismo y el nativismo. Digamos que los instintos más bajos de la cultura y de la historia de los Estados Unidos, están emergiendo.

Yo diría que el racismo y el nativismo son los instintos más altos de la cultura americana (véase el prefacio al libro que edité en inglés: acá). No me sorprende el astronómico doble rasero de este judío mejicano: apoyar a Israel, una nación que sólo admite a judíos étnicos, y condenar a toda nación aria que sólo quiera admitir a blancos étnicos (que ni siquiera es el caso de los EE.UU.). Prosigue Krauze:

En Europa tenemos ejemplos de “Trumps” en Francia con Marine Le Pen; en Hungría, en Polonia: que tienen las mismas características de buscar cerrar los países; son enemigos de las emigraciones; de la inmigración. Son enemigos del Otro. trump? Predican el odio al Otro.

Y además lo hacen desde una posición de un líder carismático que promete soluciones providenciales, inmediatas, pero que siempre como te he dicho predica desde el odio.

Qué soberana estupidez. Actualmente los cuarenta y tantos millones de musulmanes que “emigraron” (en realidad invadieron) a Europa representan un peligro de guerra civil más tarde en este siglo, cuando la demografía con los nativos blancos se empareje dadas las diferentes tasas de natalidad entre los dos grupos.

La islamización de Europa aparte, este diagrama del invierno demográfico para los blancos (véase: aquí), debido precisamente a las políticas de migración masiva de las que Krauze y Vargas Llosa no dicen ni pío, lo dice todo. Sigue el rollo de Krauze a la Aristegui:

Si a eso le aúnas los elementos que ya bosquejé—sobre todo el tema del racismo. Yo le doy mucha importancia a que los peores instintos de Estados Unidos surgieron como respuesta a la presidencia finalmente democrática, moderada, inteligente de un… hombre de color, Obama.

Nada más alejado de la realidad. El negrito cucurumbé ha endeudado más a su país (va para $20 trillones de dólares de deuda) ¡que todos los previos presidentes gringos juntos! Sobre Obama en general véase también lo que se escribe en The Occidental Observer (aquí). Prosigue Krauze:

Pero que [en] una parte del movimiento de la simpatía a Trump está fincado el odio que un sector importante del electorado republicano tiene hacia Obama no me cabe la menor duda. Porque [por] los ocho años… vivieron del agravio terrible ante los ojos de estos nativistas defensores de la piel blanca y de la pureza racial de los Estados Unidos de ver a un hombre de color en la Casa Blanca, y además hacerlo tan bien como lo ha hecho, en términos generales.

¿Te cae? Para nosotros Obama es poco más que un chimpancé al que hay que ajusticiar, como escribí en un artículo en inglés sobre “la mujer roja” de Juego de Tronos (aquí).

Después de la muerte de Octavio Paz, la influencia de Krauze✡ en Méjico ha sido enorme a través de su revista de artículos “de fondo” y de Clío: una editorial que incluso saca programas “culturales” en la televisión.

Published in: on diciembre 3, 2015 at 2:12 pm  Comments (4)  

Respuesta parcial

Carlos Octavio Bunge Arteaga II

Un comentador de Stormfront respondió a mi pregunta en rojo de mi previa entrada.

Los textos de un escritor argentino, Carlos Octavio Bunge (1875-1918, foto), nos dice un artículo de Wikipedia, contienen el mensaje de que “el mestizaje era en Hispanoamérica el principal problema, el gran freno a la evolución que tenían los pueblos de la región. Sólo corrigiendo eugénicamente esas asimilaciones inadecuadas, nuestra América podía evolucionar y llegar a colocar a sus pueblos en relación a los europeos y a los yanquis”. Habría que echarle un vistazo a la obra de Bunge para ver qué tanto permea, en su obra, la afirmación de arriba.


Posdata del 23 de febrero de 2016

¡Vaya, vaya! Qué sorpresa.

He estado hojeando el libro principal de Bunge (PDF: aquí) y me topo con que, si bien es cierto que en una larga introducción el editor reconoció que Bunge señala a la mezcla racial como la causa del rezago “hispano” frente a la América anglosajona, idealizó la potencialidad real de Sudamérica. El caso es que, desde el mismo prólogo, Bunge escribió:

No sé si antropológicamente soy europeo puro; pero, en el orden psicológico, me siento tan hispanoamericano como el mestizo azteca o guaraní o mulato. Me he asimilado a ellos. Soy uno de ellos. Y de serlo me enorgullezco, esperando que, una vez corregidos los defectos esbozados en este libro, seremos los hispanoamericanos, en relación a los europeos y a los yanquis, no iguales, sino mejores. [págs. 42-43]

Estas palabras, escritas la previa década a que Vasconcelos publicara su Raza cósmica, no pueden contrastar más con lo planteado en mi libro La muerte de papá.

Published in: on agosto 26, 2015 at 11:15 am  Comments (7)  

Mi pregunta en rojo

En un blog chileno Francisco Albanese contestó lo que pregunté en mis recientes artículos:

Efectivamente, desde la academia nunca ha existido—o lo ignoro por completo—una adjudicación al factor racial… como causa principal del subdesarrollo en América (excluyendo Estados Unidos y Canadá). Sin embargo, y contra toda corrección política, este bloqueo intencional por parte de la intelligentsia, que siempre atribuye el subdesarrollo a una cuestión relacionada con el capitalismo, la globalización, idiosincrasia y, en último caso, a la cultura, contrasta con la perspectiva del hombre común, al menos en Chile, de que “la raza es la mala”.

Desconocía esta sabia vox populi en el cono sur y le agradezco a Albanese su artículo.

De las dos preguntas que hice en las mencionadas entradas, la segunda es la que más me interesa, donde fui incluso más allá de lo sucedido en las Américas: “Hasta donde sé, ningún hispanohablante ha dicho las cosas en forma tan clara [como Pierce, Kemp y otros]: el mestizaje ha sido la calamidad de las civilizaciones que originalmente fueron arias, el mundo visigodo en la península ibérica incluido”. Y a renglón seguido anoté: “¿Me equivoco? ¿Ha habido alguien?”

Por lo que Albanese contestó colijo que al menos el pueblo chileno, no sus intelectuales, tiene algo de conciencia a nivel horizontal. Pero no es eso lo que quería saber, en tanto que es el conocimiento vertical el creador o destructor de paradigmas. Si uno toma la manera tan franca de decir las cosas de un Rockwell, por ejemplo (véase mi entrada de hace un mes en este blog), lo que trato de indagar es si ha habido un hispanohablante que haya escrito de forma tan desinhibida como ese norteamericano.

Lo que se ha publicado doctamente en inglés y en alemán puedo decirlo con mis propias palabras: La América “latina” está chingada debido al mestizaje perpetrado por los europeos ibéricos en previos siglos, quienes se chingaron a las indias e incluso a algunas negras y mulatas. (Confiérase El laberinto de la soledad de Octavio Paz para entender el aztequismo “La Chingada”.)

Ahora bien, Albanese dice que no ha habido en la academia nadie, que él sepa, que haya escrito sobre ello, aunque sea en términos más educados. Ni escritores al parecer. ¿Significa eso que la gran verdad sobre Latinoamérica, lo que puse en negrillas arriba, no ha dejado registro en prensa escrita ni por un solo hispanohablante?

Published in: on agosto 15, 2015 at 1:32 pm  Comments (2)  

Norte y Sudamérica

Abajo cito un pasaje de un artículo de Evropa Soberana:

 
europa-soberanaHay que recordar también que los colonos anglogermanos llevaron al cabo una agresiva política de limpieza étnica para con los indígenas norteamericanos, de tal forma que casi los extinguieron.

El sentido de la exclusividad racial de los protestantes era tan acentuado que durante años hasta rechazaron jóvenes indias ofrecidas por los jefes locales para estrechar relaciones, a pesar de que en las primeras colonias inglesas apenas había mujeres. Para cuando se dio el “novedoso” caso Pocahontas, los españoles llevaban un siglo mezclándose con la población indígena con bastante liberalidad. De haber sido conquistada por otras potencias, Iberoamérica sería una esfera mucho menos indígena y mestiza de lo que lo es hoy.

Published in: on agosto 9, 2015 at 10:53 am  Comments (7)  

Preguntas

La presente entrada es una posdata a “¿Ni uno solo?” Siguiendo esa línea de preguntas, hasta la fecha, después de cinco días de haber puesto un comentario en el sitio de Stormfront en español, nadie me ha contestado esto que pregunté allí:

¿Hay gente en Latinoamérica que tome las 14 palabras con tanta seriedad que estén pensando no sólo en emigrar a regiones más blancas, sino que quieran hacer una carrera dura de activismo pro blanco en la nación blanca a reconquistar?

Hago esta pregunta porque, en la blogósfera angloparlante, veo que casi todos los “racistas” no salen de sus casas sino que se limitan a internet. (Las recientes manifestaciones defendiendo la bandera confederada en Norteamérica no son abierta y orgullosamente racistas como lo eran, digamos, las manifestaciones de George L. Rockwell cuando yo era un niño.) La verdad es que dudo que existan racistas hispanohablantes más consistentes que esos angloparlantes con quienes me topo a diario en internet, pero quería comprobarlo en Stormfront.

Allí también pregunté: ¿Existe tal cosa como un intelectual hispanohablante que haya hablado sobre el mestizaje latinoamericano de manera tan clara como lo hicieron Hitler (en español: aquí), Rockwell (en español: aquí), Pierce (en inglés: aquí) y Kemp (en inglés: aquí)?

Respecto estos últimos, William Pierce y Arthur Kemp, la tesis de sus respectivos tratados es que la mezcla racial destruyó no sólo las civilizaciones del Mundo Antiguo, incluyendo la civilización grecorromana (*), sino que incluso demeritaron el mundo ario en la península ibérica desde el siglo VII y sobre todo en Portugal un milenio después (véase por ejemplo: acá, en inglés).

Hasta donde sé, ningún hispanohablante ha dicho las cosas en forma tan clara: el mestizaje ha sido el Coco de las civilizaciones que originalmente fueron arias, el mundo visigodo en la península ibérica incluido. ¿Me equivoco? ¿Ha habido alguien?

____________________

(*) Tómese en cuenta que los antiguos griegos y romanos eran nórdicos, antes de que se mezclaran—confiéranse los artículos de Evorpa Soberana en castellano: aquí y aquí.

Published in: on agosto 8, 2015 at 4:55 pm  Comments (1)  

“La raza” – die Rasse!

Traducción de un pasaje de White power
de George Lincoln Rockwell (1918-1967)

rockwell

Si Vd. desea una prueba clásica de la iniquidad de la mezcla de razas, compare la historia de Norteamérica y Latinoamérica.

Latinoamérica es tan rica, o más rica en recursos naturales, que Norteamérica.

Latinoamérica tiene una más amplia variedad de clima que Norteamérica.

Latinoamérica es más grande que Norteamérica.

En Latinoamérica se establecieron [los europeos] antes de Norteamérica, y ha tenido más tiempo para crecer y desarrollarse. ¿Por qué Latinoamérica no está muy por delante de Norteamérica? ¿Por qué todos claman por entrar a Norteamérica, pero pocos tratan de emigrar a Latinoamérica? ¿Por qué es Norteamérica ahora el continente “más rico” en la tierra, mientras que Latinoamérica sigue estando “sub-desarrollada”: un continente hambriento que aún contiene cazadores de cabezas en una selva?

No hay excusas debido a la “forma de gobierno”, a la “libertad” o cualquier razón económica, política, teológica o sociológica porque Latinoamérica ha tenido, y sigue teniendo, todos los recursos de la naturaleza de Norteamérica. La mayor parte de las constituciones de la América Latina se modelan directamente, casi palabra por palabra, de la Constitución de los Estados Unidos. Pero la mayor parte de Latinoamérica sigue siendo pobre, caótica, rezagada, sucia y “en vías de desarrollo”—como a los liberales les gusta llamar a las miserables y lastimosas razas de color.

La única diferencia sustancial entre Norteamérica [Estados Unidos y Canadá] y Latinoamérica se encuentra en las personas—en las razas. Los habitantes de Norteamérica son abrumadoramente blancos, y la mayoría son nórdicos.

Los habitantes de Latinoamérica son en su mayoría oscuros: mezclas de los indios nativos y esclavos negros con españoles o portugueses.

Los ingleses, escandinavos, escoceses, irlandeses, los colonos franceses y alemanes de Norteamérica no vinieron sólo para saquear, explotar y luego regresar a Europa con su botín, como lo hicieron los portugueses y españoles en Latinoamérica. Los nórdicos (o “anglosajones”) que llegaron a Norteamérica llegaron a establecerse, y por lo tanto trajeron a sus mujeres con ellos; vivían como familias.

Los blancos del Norte exterminaron en gran medida la población de color nativo.

Los españoles, que llegaron sólo como saqueadores y explotadores, trajeron muy pocas de sus mujeres, y se rejuntaron con los nativos de color. La naturaleza humana del varón es tal que la naturaleza siguió su curso.

En el Norte, los hombres produjeron más hombres blancos como ellos: formaron parejas sólo con sus propias mujeres.

En Latinoamérica los españoles, habiendo satisfecho sus deseos en las nativas, y más tarde en las esclavas importadas de África, produjeron una estirpe de mestizos y pardos estúpidos.

Esto no es “odio” o “intolerancia” sino simplemente un hecho histórico; y pueden ver el resultado si visitan la América del Sur.

En Brasil y en la mayor parte del vasto continente latinoamericano, Vd. se sentirá como una especie de gigantes entre pigmeos de color al caminar por las calles. La población pulula con gente con cabellos marrones, ojos cafés, y humanos retrasados en su crecimiento; letárgicos, y con harapos guangos. Sólo en el norte la energía y el capital se ha movido, como en las grandes ciudades, y encontramos lo que podríamos llamar “civilización”. Dondequiera que la población mestiza nativa es abandonada a sus propios recursos, Vd. encontrará inmundicia, miseria, crueldad, y una increíble falta de moral o normas de conducta; caos político, tiranos, pereza y el mismo tipo de medioambiente que encontramos en África, la India y en cualquier lugar donde reina la gente de color.

Estas son quizá declaraciones crueles y brutales. Los corazones gentiles se estremecen con su recitación. Pero la supervivencia de la civilización occidental depende de su recital y de que estas palabras sean grabadas en las mentes de nuestro pueblo.

Los locos liberales, los judíos, los comunistas y las grandes manadas de estadounidenses con sus cerebros lavados están haciendo ahora, en Norteamérica, lo que los españoles hicieron en Latinoamérica. Usted no puede permitirse el lujo de ser indulgente en este tema, porque no hay manera de corregir un error racial una vez que lo toleramos.

Si permitimos que los idiotas y falsificadores conviertan en pequeños mestizos de color café a sus hijos y nietos, también tendremos la selva Latinoamericana en nuestra poderosa y maravillosa civilización blanca.

Published in: on julio 13, 2015 at 4:54 pm  Comments (5)  

El libro que escribo – III

El siguiente es un texto adaptado de algunos pasajes del libro autobiográfico que me hallo escribiendo:

LibroNo tenía planeado interpolar referencias doctas sobre la cuestión racial en Mestizo América. Pero justo cuando iba a expandir el tema de las paradojas del mestizaje ocurrió algo que algunos han llamado “el ángel de la biblioteca”. El caso es que, al sacar de la biblioteca familiar unas hojas blancas para anotar recientes anécdotas en mi carpeta, al guardarlas tomé al azar una revista que no me pertenecía pero que estaba en las repisas de mi biblioteca. Al llegar a la mesa del comedor, la cual uso de escritorio, me percaté que había puesto esas hojas precisamente entre las páginas de un artículo académico sobre la raza y los mestizos.

No había leído la revista cultural Humboldt de la biblioteca familiar, numerada en la portada con un 52, que probablemente mi padre compró. Se encuentra deshojada, faltan las primeras páginas e ignoro cuándo fue publicada. Por un semanario dominical que reparten en las misas, fechado en 1974 que hallé dentro de la revista, supongo que fue publicada antes, a inicios de los setenta. Vale mencionar datos del artículo “Los mestizos: su vida y cultura en Hispanoamérica” de Edmund Stefan Urbanski en tal revista para contextualizar lo dicho. Cierto que tanto la revista como el autor son liberales típicos que idealizan el mestizaje y axiomáticamente descartan la postura pro blanca. Sobre Joseph Arthur, conde de Gobineau por ejemplo, Urbanski escribe: “…la perjudicial doctrina racista de Gobineau”.

Yo no usaría la palabra novohablística “racista”. Diría las cosas de otra manera: Dentro de un marco científico, Gobineau (1816-1882) fue quien elaboró la teoría de la superioridad racial aria en Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas y es considerado el padre de la demografía racial. Las obras del conde Gobineau fueron uno de los primeros intentos de demostrar que el factor raza es de verdad primordial para ubicar la historia humana más elemental.

Del artículo de Humboldt 52 se desprende que, a lo largo de la historia desde la Conquista hasta la fecha, nadie en Mestizo América intentó escribir una historia sobre esta parte del continente poniéndose de parte del blanco ibérico. Es decir, no hay entre los intelectuales reconocidos ningún seguidor de los pasos de Gobineau en la mal llamada Latinoamérica. Como no hay nadie al parecer, el artículo de Urbanski reseña voces absolutamente contrarias al punto de vista de Gobineau y los seguidores europeos y norteamericanos del conde. El primer ejemplo que Urbanski pone en su artículo es el del peruano Luis Alberto Sánchez, quien en 1945 publicó un libro tan indigenista que hasta el mismo Urbanski matizó. Encontré muy paradójico que Sánchez considerara a Bartolomé de Las Casas como el primer racista en tanto que, tratando de ayudar a los indios, “se mostró injusto con los esclavos negros” comenta Urbanski. Éste además menciona a otros autores que idealizaron el mestizaje: el colombiano Fernando González y el mejicano Wigberto Jiménez Moreno, ambos de la década de los sesenta del siglo XX. Urbanski también menciona a un español refugiado que publicó por esa época, Juan Comas Camps, y al norteamericano John Gillin.

Un español huyendo de Franco que escriba sobre el mestizaje en las Américas es un mestizo claro escribiendo sobre mestizos oscuros. Así de simple. No perdamos de perspectiva que España, la nación más vieja de Europa, desde hace tres milenios fue un crisol de arios con no arios: desde los tartesios, celtas, iberos y fenicios hasta los cartaginenses, griegos, romanos, árabes y judíos. Los llamados españoles son una estirpe multisanguínea, y no hablemos de cómo se oscurecieron aún más cuando se volvieron a mezclar en el Nuevo Mundo.

La idealización de la mezcla en los mencionados autores me recuerda el dicho que la igualdad es un eslogan basado en la envidia. Así que volvamos mejor a las paradojas del mestizaje en mi familia y dejemos de lado el hallazgo del artículo de Humboldt gracias al ángel de la biblioteca.

Published in: on mayo 7, 2015 at 4:24 pm  Dejar un comentario  

Latinoamericanos pendejos

Hoy el escritor “de derecha” Enrique Krauze le echó flores, en el diario Reforma, a Daniel Cosío Villegas (1898-1976), al que el judío Krauze le alabó que haya sido “un crítico feroz del fascismo alemán”.

Tan pendejos han sido los intelectuales en Latinoamérica que no hay, que yo sepa, uno solo que tenga una buena noción del problema judío. Un elemental dato sobre este tema bastará para transmitir de qué hablo:

¿Podría Krauze o su esposa judía, historiadora supuestamente “de derecha” en el tema de la Rusia comunista, conceder que los verdugos voluntarios de Stalin estaban sobrerrepresentados por judíos? Naturalmente que no. Y es el absoluto colmo que los intelectuales gentiles (no judíos) de América Latina no mencionen algo tan obvio.

Cartel de Leonid Denysenko.
Nótese que la cifra de 7 millones
es más alta que las alegadas víctimas
del holocausto judío—¡y sólo en un año!

Actualmente me encuentro muy ocupado. Si alguien está dispuesto a continuar la traducción del libro del profesor Kevin MacDonald que hace años inicié, hágamelo saber por favor. Incluso sería bueno traducir otro libro. En los años 90 Esau’s Tears salió de la pluma de un judío académico que es lo suficientemente honesto como para reconocer que el terror rojo fue, básicamente, terror judío (extractos de su libro en inglés: aquí).

Published in: on enero 18, 2015 at 4:13 pm  Comments (1)  

El cristianismo, responsable del mestizaje




En The West’s Darkest Hour he estado subiendo durísimas entradas sobre el nefando papel que han jugado tanto el judaísmo como el cristianismo en la hora más oscura de Occidente (véase ésta por ejemplo). Esa es una razón por la que este blog ya no enlaza a blogs de cristianos que se enfocan en el Islam y en el movimiento antimoro: la paja en el ojo ajeno comparado con la viga en el propio.

Aún así, mantengo una estrecha amistad con católicos y protestantes siempre y cuando sean, ante todo, nacionalistas blancos.

Discutiendo con Pat en la blogósfera anglosajona, uno de estos camaradas, hoy en la madrugada le señalé lo siguiente:

¿Ves lo mestizo que se encuentra Méjico, con la sangre india sobrepasando con mucho a la europea? A que ni sabes: el desmán inició mucho antes de que los judíos y los ateos se apoderaran de la cultura. El perpetrador de esa situación fue… ¡un Papa!

Justo después de la conquista de México-Tenochtitlan, el Papa Paulo III, con su Bula de 1537, reconoció la personalidad de los indígenas y los declaró aptos para recibir los sacramentos, incluyendo el derecho a casarse con los castellanos. Las implicaciones de esa disposición papal fueron enormes, ya que se legitimó el mestizaje entre las amerindias y los varones de raza blanca.

En el mejor de los libros jamás escrito sobre la historia de Méjico, el católico José Vasconcelos escribió: “Y con ello se evitó que en el mundo español [Vasconcelos se refiere a Latinoamérica] se produjese un sistema de separación de castas, como el que aún tiene divididos a los anglosajones en el norte” (Breve Historia de México, Ediciones Botas, 1944, pág. 205).

Mi católico amigo confesó que, aunque poco sabía de la historia de esta parte de Norteamérica, dudaba que la injerencia de la iglesia hubiera sido forzada. Respondí:

Nueva España fue una suerte de paraíso religioso para la Iglesia Católica: el triunfo del la Contrarreforma en la mayoría del continente americano si quieres verlo de esa manera (recuerda que Nueva España cubría muchos estados sureños que actualmente pertenecen a los Estados Unidos). De hecho, gracias a nuestra Inquisición, por trescientos años (1521-1821), antes del movimiento de la Independencia, Nueva España fue Judenfrei (región libre de judíos): lo que significa que no podemos culpar a los hebreos por el increíble mestizaje que tuvo lugar a lo largo del continente durante ese período.

Aclaro que hice ese comentario en un hilo de discusión sobre un autor judío, hilo donde se tocó el tema del papel que han jugado los judíos en la degradación de la cultura occidental.

Published in: on octubre 12, 2011 at 1:06 pm  Comments (4)