Mentores

William Pierce (1933-2002) fue un gran visionario. Además de sus lucidísimos ensayos, con Los diarios de Turner Pierce inauguró un nuevo género literario que inspiraría a Harold Covington a idear un quinteto de novelas sobre la creación de un estado étnico en Norteamérica: una voluminosa saga cuyos primeros cuatro volúmenes me ayudaron enormemente a recobrar una parte de mi autoestima que el sistema nos había hurtado a todos los varones. Estoy hablando del uso legítimo de la violencia, en tanto que los gobiernos traidores nos han roto el contrato social.

El profesor Kevin MacDonald me mostró una ciencia sociobiológica que explica la cuestión judía de forma tal que ya no necesitamos hacer uso de la teoría de “la conspiración judía” que aparece Los protocolos de los sabios de Sión.

Una vez desmitificado el problema judío mi visión del mundo sufrió un brutal cambio. Cuando me percaté que el llamado problema judío no era alucinatorio como me había enseñado el sistema, sentí que despertaba a ver las cosas tales como son en la historia real. La narrativa de la posguerra con la que las élites nos engañaron es patente en un dato que el sistema nos ocultó: en el siglo XX los judíos involucrados en el Holodomor mataron a millones de gentiles antes de los actos de un Himmler, razón por la cual los alemanes reaccionaron.

Yo había sido filosemita a lo largo de mi vida adulta, hasta mis cincuenta y un años. Pero una vez hecha añicos la visión maniquea sobre la guerra, rehabilité en mis adentros la figura de Hitler y el Nacional Socialismo. Entendí al llamado holocausto judío desde una perspectiva que, si bien no niega el genocidio, difiere astronómicamente de la propaganda con la que los medios nos lavaron el cerebro. La lectura de Irmin Vinson fue un enorme parteaguas para mi mente.

En la otra entrada subiré este día diré que la generación actual del hombre blanco se va reduciendo a una fracción de la población mundial. Roger Devlin me mostró cómo el feminismo ha contribuido grandemente a esa disminución. Actualmente creo que las feministas son un enemigo mortal a vencer, incluso por la fuerza bruta.

Visítese mi blog en inglés para encontrar referencias específicas sobre estos mentores que, in absentia, cambiaron mi visión del mundo. O si desean información sólo en castellano, pulsar en “Tormenta infernal” abajo de esta entrada, en el cuadro de las categorías.

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Published in: on diciembre 19, 2014 at 11:31 am  Dejar un comentario