Respuesta parcial

Carlos Octavio Bunge Arteaga II

Un comentador de Stormfront respondió a mi pregunta en rojo de mi previa entrada.

Los textos de un escritor argentino, Carlos Octavio Bunge (1875-1918, foto), nos dice un artículo de Wikipedia, contienen el mensaje de que “el mestizaje era en Hispanoamérica el principal problema, el gran freno a la evolución que tenían los pueblos de la región. Sólo corrigiendo eugénicamente esas asimilaciones inadecuadas, nuestra América podía evolucionar y llegar a colocar a sus pueblos en relación a los europeos y a los yanquis”. Habría que echarle un vistazo a la obra de Bunge para ver qué tanto permea, en su obra, la afirmación de arriba.


Posdata del 23 de febrero de 2016

¡Vaya, vaya! Qué sorpresa.

He estado hojeando el libro principal de Bunge (PDF: aquí) y me topo con que, si bien es cierto que en una larga introducción el editor reconoció que Bunge señala a la mezcla racial como la causa del rezago “hispano” frente a la América anglosajona, idealizó la potencialidad real de Sudamérica. El caso es que, desde el mismo prólogo, Bunge escribió:

No sé si antropológicamente soy europeo puro; pero, en el orden psicológico, me siento tan hispanoamericano como el mestizo azteca o guaraní o mulato. Me he asimilado a ellos. Soy uno de ellos. Y de serlo me enorgullezco, esperando que, una vez corregidos los defectos esbozados en este libro, seremos los hispanoamericanos, en relación a los europeos y a los yanquis, no iguales, sino mejores. [págs. 42-43]

Estas palabras, escritas la previa década a que Vasconcelos publicara su Raza cósmica, no pueden contrastar más con lo planteado en mi libro La muerte de papá.

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Published in: on agosto 26, 2015 at 11:15 am  Comments (7)  

Mi pregunta en rojo

En un blog chileno Francisco Albanese contestó lo que pregunté en mis recientes artículos:

Efectivamente, desde la academia nunca ha existido—o lo ignoro por completo—una adjudicación al factor racial… como causa principal del subdesarrollo en América (excluyendo Estados Unidos y Canadá). Sin embargo, y contra toda corrección política, este bloqueo intencional por parte de la intelligentsia, que siempre atribuye el subdesarrollo a una cuestión relacionada con el capitalismo, la globalización, idiosincrasia y, en último caso, a la cultura, contrasta con la perspectiva del hombre común, al menos en Chile, de que “la raza es la mala”.

Desconocía esta sabia vox populi en el cono sur y le agradezco a Albanese su artículo.

De las dos preguntas que hice en las mencionadas entradas, la segunda es la que más me interesa, donde fui incluso más allá de lo sucedido en las Américas: “Hasta donde sé, ningún hispanohablante ha dicho las cosas en forma tan clara [como Pierce, Kemp y otros]: el mestizaje ha sido la calamidad de las civilizaciones que originalmente fueron arias, el mundo visigodo en la península ibérica incluido”. Y a renglón seguido anoté: “¿Me equivoco? ¿Ha habido alguien?”

Por lo que Albanese contestó colijo que al menos el pueblo chileno, no sus intelectuales, tiene algo de conciencia a nivel horizontal. Pero no es eso lo que quería saber, en tanto que es el conocimiento vertical el creador o destructor de paradigmas. Si uno toma la manera tan franca de decir las cosas de un Rockwell, por ejemplo (véase mi entrada de hace un mes en este blog), lo que trato de indagar es si ha habido un hispanohablante que haya escrito de forma tan desinhibida como ese norteamericano.

Lo que se ha publicado doctamente en inglés y en alemán puedo decirlo con mis propias palabras: La América “latina” está chingada debido al mestizaje perpetrado por los europeos ibéricos en previos siglos, quienes se chingaron a las indias e incluso a algunas negras y mulatas. (Confiérase El laberinto de la soledad de Octavio Paz para entender el aztequismo “La Chingada”.)

Ahora bien, Albanese dice que no ha habido en la academia nadie, que él sepa, que haya escrito sobre ello, aunque sea en términos más educados. Ni escritores al parecer. ¿Significa eso que la gran verdad sobre Latinoamérica, lo que puse en negrillas arriba, no ha dejado registro en prensa escrita ni por un solo hispanohablante?

Published in: on agosto 15, 2015 at 1:32 pm  Comments (2)  

Norte y Sudamérica

Abajo cito un pasaje de un artículo de Evropa Soberana:

 
europa-soberanaHay que recordar también que los colonos anglogermanos llevaron al cabo una agresiva política de limpieza étnica para con los indígenas norteamericanos, de tal forma que casi los extinguieron.

El sentido de la exclusividad racial de los protestantes era tan acentuado que durante años hasta rechazaron jóvenes indias ofrecidas por los jefes locales para estrechar relaciones, a pesar de que en las primeras colonias inglesas apenas había mujeres. Para cuando se dio el “novedoso” caso Pocahontas, los españoles llevaban un siglo mezclándose con la población indígena con bastante liberalidad. De haber sido conquistada por otras potencias, Iberoamérica sería una esfera mucho menos indígena y mestiza de lo que lo es hoy.

Published in: on agosto 9, 2015 at 10:53 am  Comments (7)  

Preguntas

La presente entrada es una posdata a “¿Ni uno solo?” Siguiendo esa línea de preguntas, hasta la fecha, después de cinco días de haber puesto un comentario en el sitio de Stormfront en español, nadie me ha contestado esto que pregunté allí:

¿Hay gente en Latinoamérica que tome las 14 palabras con tanta seriedad que estén pensando no sólo en emigrar a regiones más blancas, sino que quieran hacer una carrera dura de activismo pro blanco en la nación blanca a reconquistar?

Hago esta pregunta porque, en la blogósfera angloparlante, veo que casi todos los “racistas” no salen de sus casas sino que se limitan a internet. (Las recientes manifestaciones defendiendo la bandera confederada en Norteamérica no son abierta y orgullosamente racistas como lo eran, digamos, las manifestaciones de George L. Rockwell cuando yo era un niño.) La verdad es que dudo que existan racistas hispanohablantes más consistentes que esos angloparlantes con quienes me topo a diario en internet, pero quería comprobarlo en Stormfront.

Allí también pregunté: ¿Existe tal cosa como un intelectual hispanohablante que haya hablado sobre el mestizaje latinoamericano de manera tan clara como lo hicieron Hitler (en español: aquí), Rockwell (en español: aquí), Pierce (en inglés: aquí) y Kemp (en inglés: aquí)?

Respecto estos últimos, William Pierce y Arthur Kemp, la tesis de sus respectivos tratados es que la mezcla racial destruyó no sólo las civilizaciones del Mundo Antiguo, incluyendo la civilización grecorromana (*), sino que incluso demeritaron el mundo ario en la península ibérica desde el siglo VII y sobre todo en Portugal un milenio después (véase por ejemplo: acá, en inglés).

Hasta donde sé, ningún hispanohablante ha dicho las cosas en forma tan clara: el mestizaje ha sido el Coco de las civilizaciones que originalmente fueron arias, el mundo visigodo en la península ibérica incluido. ¿Me equivoco? ¿Ha habido alguien?

____________________

(*) Tómese en cuenta que los antiguos griegos y romanos eran nórdicos, antes de que se mezclaran—confiéranse los artículos de Evorpa Soberana en castellano: aquí y aquí.

Published in: on agosto 8, 2015 at 4:55 pm  Comments (1)  

“La raza” – die Rasse!

Traducción de un pasaje de White power
de George Lincoln Rockwell (1918-1967)

rockwell

Si Vd. desea una prueba clásica de la iniquidad de la mezcla de razas, compare la historia de Norteamérica y Latinoamérica.

Latinoamérica es tan rica, o más rica en recursos naturales, que Norteamérica.

Latinoamérica tiene una más amplia variedad de clima que Norteamérica.

Latinoamérica es más grande que Norteamérica.

En Latinoamérica se establecieron [los europeos] antes de Norteamérica, y ha tenido más tiempo para crecer y desarrollarse. ¿Por qué Latinoamérica no está muy por delante de Norteamérica? ¿Por qué todos claman por entrar a Norteamérica, pero pocos tratan de emigrar a Latinoamérica? ¿Por qué es Norteamérica ahora el continente “más rico” en la tierra, mientras que Latinoamérica sigue estando “sub-desarrollada”: un continente hambriento que aún contiene cazadores de cabezas en una selva?

No hay excusas debido a la “forma de gobierno”, a la “libertad” o cualquier razón económica, política, teológica o sociológica porque Latinoamérica ha tenido, y sigue teniendo, todos los recursos de la naturaleza de Norteamérica. La mayor parte de las constituciones de la América Latina se modelan directamente, casi palabra por palabra, de la Constitución de los Estados Unidos. Pero la mayor parte de Latinoamérica sigue siendo pobre, caótica, rezagada, sucia y “en vías de desarrollo”—como a los liberales les gusta llamar a las miserables y lastimosas razas de color.

La única diferencia sustancial entre Norteamérica [Estados Unidos y Canadá] y Latinoamérica se encuentra en las personas—en las razas. Los habitantes de Norteamérica son abrumadoramente blancos, y la mayoría son nórdicos.

Los habitantes de Latinoamérica son en su mayoría oscuros: mezclas de los indios nativos y esclavos negros con españoles o portugueses.

Los ingleses, escandinavos, escoceses, irlandeses, los colonos franceses y alemanes de Norteamérica no vinieron sólo para saquear, explotar y luego regresar a Europa con su botín, como lo hicieron los portugueses y españoles en Latinoamérica. Los nórdicos (o “anglosajones”) que llegaron a Norteamérica llegaron a establecerse, y por lo tanto trajeron a sus mujeres con ellos; vivían como familias.

Los blancos del Norte exterminaron en gran medida la población de color nativo.

Los españoles, que llegaron sólo como saqueadores y explotadores, trajeron muy pocas de sus mujeres, y se rejuntaron con los nativos de color. La naturaleza humana del varón es tal que la naturaleza siguió su curso.

En el Norte, los hombres produjeron más hombres blancos como ellos: formaron parejas sólo con sus propias mujeres.

En Latinoamérica los españoles, habiendo satisfecho sus deseos en las nativas, y más tarde en las esclavas importadas de África, produjeron una estirpe de mestizos y pardos estúpidos.

Esto no es “odio” o “intolerancia” sino simplemente un hecho histórico; y pueden ver el resultado si visitan la América del Sur.

En Brasil y en la mayor parte del vasto continente latinoamericano, Vd. se sentirá como una especie de gigantes entre pigmeos de color al caminar por las calles. La población pulula con gente con cabellos marrones, ojos cafés, y humanos retrasados en su crecimiento; letárgicos, y con harapos guangos. Sólo en el norte la energía y el capital se ha movido, como en las grandes ciudades, y encontramos lo que podríamos llamar “civilización”. Dondequiera que la población mestiza nativa es abandonada a sus propios recursos, Vd. encontrará inmundicia, miseria, crueldad, y una increíble falta de moral o normas de conducta; caos político, tiranos, pereza y el mismo tipo de medioambiente que encontramos en África, la India y en cualquier lugar donde reina la gente de color.

Estas son quizá declaraciones crueles y brutales. Los corazones gentiles se estremecen con su recitación. Pero la supervivencia de la civilización occidental depende de su recital y de que estas palabras sean grabadas en las mentes de nuestro pueblo.

Los locos liberales, los judíos, los comunistas y las grandes manadas de estadounidenses con sus cerebros lavados están haciendo ahora, en Norteamérica, lo que los españoles hicieron en Latinoamérica. Usted no puede permitirse el lujo de ser indulgente en este tema, porque no hay manera de corregir un error racial una vez que lo toleramos.

Si permitimos que los idiotas y falsificadores conviertan en pequeños mestizos de color café a sus hijos y nietos, también tendremos la selva Latinoamericana en nuestra poderosa y maravillosa civilización blanca.

Published in: on julio 13, 2015 at 4:54 pm  Comments (5)  

¿Ni uno solo?

castas_moriscaLa mejor prueba de que los criollos de las Américas han estado dormidos en una falsa Weltanschauung es que ningún intelectual, que yo sepa, ha criticado el mestizaje como el factor primordial del rezago en esta parte del continente.

En caso que me equivoque y que desde hace medio milenio haya habido algún escritor criollo, o español, que se haya quejado, háganmelo saber por favor.

Posdata del 22 de julio

¿Qué individuo en el mundo hispanohablante cree en “las 14 palabras”? Véanse estas imágenes de ninfas en Facebook, conjuntamente con el enunciado en inglés de las 14 palabras (y nuestros comentarios), para entender la pregunta.

Lo más grave es que, me estoy percatando ahora, no sólo los criollos americanos están “durmiendo”, sino los blancos ibéricos por igual (véase mi última entrada en inglés sobre el tema).

Published in: on julio 13, 2015 at 11:26 am  Comments (15)  

Chapuceado episodio

El final de la 5ª temporada de Juego de Tronos

stannis

De no haber sucedido un accidente en mi adolescencia, ahora sería un director de cine consumado. Mi fuerte siempre han sido las artes visuales. Precisamente por ser éstas mi fuerte me percaté, desde niño, de la belleza de la raza aria, especialmente de las niñas. En un mar de lodo en Méjico las escasísimas rubias de rasgos refinados me parecían flores de loto flotando sobre ese mar.

Como mensaje, Juego de Tronos (JDT) es bastante malo. Como todo lo que vemos en la televisión en nuestros tiempos, iguala al hombre y a la mujer mostrándonos guerreras o jefas de estado. Además, JDT nos pone la promiscuidad como algo normal, a veces con escenas que dan asco y no sólo me refiero a la light porn homosexual, sino a la heterosexual por igual. Si yo fuera el autor de los libros o el director de la serie pondría al Gorrión Supremo como el héroe de la saga. Después de un par de siglos de prohibida, gracias a su Fe Militante, el brazo militar de la Fe de los Siete comandada esta vez por los gorriones, pone fin a la degeneración de la realeza en la ciudad Desembarco del Rey.

Eso jamás lo harán los guionistas en esta hora oscurísima de Occidente. (Al contrario: quizá en la siguiente temporada el Frankenstein que creó el doctor de Cersei acabe con los gorriones.) Pero podrían hacerlo los guionistas del estado étnico en historias que conserven la enorme belleza de algunos panoramas que hemos visto en JDT, con la diferencia de que nuestros valores estarían transvalorados (adiós Jesús—y para siempre).


Espectador anestesiado

Desde el punto de vista estrictamente cinematográfico, no axiológico, los primeros cuarenta y nueve episodios de JDT estuvieron bien dirigidos. En este último, “La misericordia de la madre” que pasaron ayer, los guionistas cometieron errores garrafales. Quienes realmente saben de cine comprenden que una obra maestra nunca se excede en escenas estridentes. Excederse fue justamente lo que hicieron los guionistas del episodio final de JDT.

En el arte cinematográfico real no puede haber una escena de muy hondas implicaciones para la trama general tras otra y tras otra. Una película bien lograda como el primer Alien—la única que me gusta de Ridley Scott por cierto—mantiene el suspenso con escenas lentas y sólo al final estalla la violencia extrema. En “La misericordia de la madre” en cambio los guionistas cometieron el pecado del Hollywood actual y de los programas televisivos de hoy día: quisieron juntar varios sucesos tremendos en una sola hora:

  • la derrota en el campo de batalla y aparente muerte de Stannis;
  • la niña Arya convertida en una sádica tipo películas de Tarantino (Arya apuñala en los dos ojos a un sujeto despreciable);
  • la prolongada degradación de la reina Cersei a lo largo de las calles de Desembarco del Rey.

Las feministas que comentan hoy en internet sobre el episodio de ayer están furiosas. Aunque Cersei es una de las más viejas villanas de todas las temporadas en JDT, es mujer, y les horrorizó verla degradada por órdenes del Gorrión Supremo.

La verdad es que necesitaremos urgentemente este tipo de acciones en el etnoestado al disciplinar a toda suerte de degenerados, nacionalistas blancos incluidos. Las leyes de la moralidad deben agarrar a todos parejos, incluyendo los jefes de estado. La escena del adecuado castigo a Cersei—adúltera, incestuosa, involucrada en la muerte de su esposo, el rey, e incontables otras fechorías—está bien lograda si la vemos de forma aislada. Pero en este episodio final, después de la derrota militar de Stannis y la transformación sádica de Arya (algo que uno no espera de una niña incluso si su lista de villanos a matar está muy bien intencionada), llega el espectador completamente confundido y anestesiado. Después de tan tremebundas escenas (esperábamos que Stannis venciera a Ramsey, el desollador de hombres y mujeres vivos), al llegar a la escena del castigo a Cersei se ha perdido completamente el pathos. Las confusas escenas anteriores nos dejaron anestesiados ante una nueva brutalidad. En ninguno de los casi cincuenta episodios anteriores los guionistas se habían permitido semejante exceso, y lo mismo podríamos decir de

  • el asesinato aparente (algunos fans piensan que la Bruja Roja lo resucitará en la siguiente temporada) de Jon Nieve, en los minutos finales del episodio.

Un buen guionista habría dedicado cuatro episodios para cada uno de estos cuatro sucesos truculentos que marqué. Pero los juntaron uno tras otro al grado de chapucear el episodio.

¡Terrible! Completamente se cayó el oficio de los creadores de JDT. Pero como se colige desde mi primera entrada sobre la serie, ésta se suscribe a una ideología suicida (véase la entrada de ayer sobre el igualitarismo). En el mundo real no somos “iguales” ni en raza ni en género ni en orientación sexual; ni debe prevalecer el principio de la “no discriminación” a las razas inferiores, a las mujeres o a los desviados. Las mujeres no deben ser guerreras (como Ygritte) ¡o caballeros andantes! (como Brienne of Tarth en la serie), ni deben tratar de hacer carrera de asesinas profesionales (Arya), ni los espectadores deben aplaudir cuando las rubias tontas llegan a ser jefas de estado (Daenerys).

Un cineasta frustrado como yo seguirá viendo la siguiente temporada pero sólo como inspiración visual de escenarios arios que podrían usarse de salvarse la raza de una extinción casi segura.

Published in: on junio 15, 2015 at 3:03 pm  Dejar un comentario  

El libro que escribo – V

El siguiente es un texto adaptado de algunos pasajes del libro autobiográfico que me hallo escribiendo:

LibroEl mestizaje en el continente inició incluso antes de la Conquista. La figura de Gonzalo Guerrero (1470-1536) debe tenerse en cuenta. Este español se asentó en la cultura indígena y murió luchando contra los conquistadores españoles al mando de Pedro de Alvarado. Antes de esa lucha, en una incursión española por la zona, Guerrero no quería que lo vieran sus antiguos compañeros porque se había deformado la cara a la usanza maya. Se le atribuyen estas palabras: “Hermano Aguilar: yo soy casado [con una indígena] y tengo tres hijos, y tiénenme de cacique y capitán cuando hay guerras; íos vos con Dios que yo tengo labrada la cara y horadadas las orejas. Qué dirán de mí estos españoles desde que me vean ir de esta manera. E ya ves éstos mis hijitos cuán bonitos son”. Así, Guerrero llegó a ser conocido como El Renegado por sus compatriotas pero aquí en Méjico algunos lo llamaron Padre del Mestizaje.

Guerrero podrá ser una figura contradictoria, pero el siguiente pasaje de la Breve historia de Vasconcelos retrata el ethos de una ave en vías de extinción en Méjico, la del mejicano hispanófilo:

En suma, es tiempo de proclamar, sin reservas, que tanto la azteca como las civilizaciones que la precedieron formaban un conjunto de casos abortados de humanidad. Ni los medios técnicos de que disponían, ni la moral en uso, ni las ideas, podían haberlas levantado jamás, por sí solas.

El único medio de salvar pueblos así decaídos es el que emplearon los españoles, el mestizaje legalizado por la Bula Papal que autorizó los matrimonios de españoles y nativos. Y con el mestizaje, la sustitución total del alma vieja por un alma nueva, mediante el milagro del cristianismo. El hecho de que tenemos en México tantos millones de indios no debe apesadumbrarnos, siempre y cuando la tendencia castiza subsista, o sea el empeño de hacer del indio un europeo por el alma, un cristiano, y no un pagano con paganismo de salvajes. Al contrario, el indianismo que pretenden retrotraer del pasado, devolvernos a lo indio, es una traición a la patria que, ya desde la Colonia, dejó de ser india.

Por eso siempre hemos hablado de incorporar el indio a la civilización, es decir, al cristianismo y a la hispanidad. ¡Y a fin de que todos nuestros hijos unidos disfruten de un México totalmente regenerado de su aztequismo; incluso, se entiende, los indios y los hijos de los indios!

Vasconcelos erraba. Físicamente no es posible volver al Otro en uno mismo (recuérdese mi analogía: la anécdota de Héctor sobre los millares que cantaban el Himno Nacional). Si bien el matrimonio de una india con un ibero producía una estirpe mejor que el de la india pura con un indio puro, toda mezcla para los iberos fue degenerativa. Vasconcelos, claro está, partía de su propio sistema de apego afectivo hacia su casta y entorno; no llegó a horadar su alma al grado que lo hice. He aquí una visión más certera sobre lo ocurrido en el continente americano al sur del Río Bravo:

Todo cruzamiento de dos seres cualitativamente desiguales da un producto de término medio entre el valor cualitativo de los padres; es decir, que la cría estará en nivel superior con respecto a aquel elemento de los padres que racialmente es inferior, pero no será de igual valor cualitativo que el elemento racialmente superior de ellos…

Si, por una parte, la Naturaleza desea poco la asociación individual de los más débiles con los más fuertes, menos todavía la fusión de una raza superior con una inferior. Eso se traduciría en un golpe casi mortal dirigido contra todo su trabajo ulterior de perfeccionamiento, ejecutado tal vez a través de centenas de milenios…

También la historia humana ofrece innumerables ejemplos de este orden, ya que demuestra con asombrosa claridad que toda mezcla de sangre aria con la de pueblos inferiores tuvo por resultado la ruina de la raza de cultura superior. La América del Norte, cuya población se compone en su mayor parte de elementos germanos, que se mezclaron sólo en mínima escala con los pueblos de color, racialmente inferiores, representa un mundo étnico y una civilización diferente de lo que son los pueblos—de la América Central y la del Sur, países en los cuales los emigrantes, principalmente de origen latino, se mezclaron en gran escala con los elementos aborígenes. Este solo ejemplo permite claramente dar cuenta del efecto producido por la mezcla de razas. El elemento germano de la América del Norte, que racialmente conservó su pureza, se ha convertido en el señor del continente americano y mantendrá esa posición mientras no caiga en la ignominia de mezclar su sangre…

La mezcla de sangre y, por consiguiente, la decadencia racial son las únicas causas de la desaparición de viejas culturas: pues los pueblos no mueren como consecuencia de guerras perdidas, sino debido a la anulación de aquella fuerza de resistencia que sólo es propia de la sangre incontaminada. Todo lo que en el mundo no es buena raza, es cizaña.

La traducción al castellano de Mi lucha de la cita de arriba es la que algunos consideran la más fidedigna, la de Miguel Serrano que edita la Casa Editorial Solar.

El problema con los escritores hispanohablantes no son los quijotes bien intencionados como Vasconcelos, quien sólo quiso auxiliar su autoestima idealizando a su grupo étnico. El problema son los que siembran cizaña como Octavio Paz, quien no sólo compartió la peregrina idea de que la raza mestiza era igual a la aria sino que, por envidioso, en un momento deseó que se exterminara esta última.

Me explico. En 1995 vi un programa televisivo en que Ted Koppel entrevistaba a algunos ganadores del Premio Nobel de literatura, incluyendo Octavio Paz. Cuando Paz le dijo a Koppel que los anglosajones debían mestizarse como lo habían hecho los españoles en Méjico, algo en mis adentros se rebeló hondo. Sabía que esas palabras representaban algo erróneo, y que Paz había sido insolente al airarlas en televisión. Pero en ese entonces la corrección política me tenía en su poder. No obstante, los sentimientos en contra de Paz, a quien admiraba, quedaron grabados en mi memoria: tanto así que recuerdo mi repulsa ante sus palabras como si hubiera sido ayer. Actualmente no sólo veo erróneos los pronunciamientos de los ganadores del Premio Nóbel en la entrevista de Koppel: veo a esos Nobel como imbéciles.

Leamos una fracción de esa entrevista que, años después de ocurrida, tradujera y publicara la revista de Krauze. Derek Walcott dijo: “Ahora se enfrentan ustedes [los estadounidenses] a la creación de un nuevo tipo de cuerpo político, casi diría un nuevo tipo de civilización: multicultural y multirracial. De alguna manera esto contradice los orígenes del país…” A Walcott, quien no es blanco, parecía no molestarle tal reemplazo de población. Paz, que sí lo parece, comentó:

Debe encontrarse una solución nueva a este problema de la multiplicidad de culturas y razas y comunidades que hay aquí. Tal es la pertinencia de este debate. Difiere mucho de los de México. Mi país también fue fundado con una idea universal, sólo que no fue la Reforma, el protestantismo, sino el catolicismo, la Contrarreforma. También fuimos universalistas y somos un país mestizo, cosa que ustedes aún no son [mi énfasis: justo lo que se me grabó al ver el programa]. Estoy bien seguro de que, si son prudentes, serán multiculturales. Sería una gran cosa.

Esto de “multiculturales” es eufemismo para referirse a lo que, en la cita de arriba, Hitler y los suyos llamaban la ignominia de mezclar la sangre. Cuando Paz dijo “cosa que ustedes aún no son” se refería a que los americanos aún no son mestizos, mulatos y pardos, por la enorme cantidad de negros en ese país. Lo peor del caso es que cuando Paz vivía siempre pareció un blanco mediterráneo, no un mestizo y mucho menos alguien con sangre negra.

Esta traición hacia el propio fenotipo me recuerda las palabras más importantes de la Breve historia de Vasconcelos, que en mi edición aparecen en la página 260: “El desprecio de la propia casta es el peor de los vicios del carácter”. De estar Vasconcelos en lo cierto, y creo que lo está, todos los escritores latinoamericanos que parecen criollos son gente viciosa.

Published in: on mayo 7, 2015 at 9:03 pm  Comments (2)  

El libro que escribo – IV

El siguiente es un texto adaptado de algunos pasajes del libro autobiográfico que me hallo escribiendo:

LibroComo heredero de la cultura clásica que soy, el físico, o mejor dicho el físico humano más bello y grácil, es a mis ojos sinónimo de la deidad. Una fortísima diferencia entre los antiguos griegos y yo con los nacionalistas blancos es que éstos, herederos de la cultura cristiana, se enfocan en el coeficiente intelectual cuando lo que nos importa es la belleza: el coeficiente del hombre blanco frente a los piel oscura es secundario.

No siendo nacionalista sino Sacerdote de las 14 Palabras, debo definir qué entiendo por blanco o ario. Y qué mejor que resumir un largo y erudito artículo escrito por un español, “La nueva clasificación racial”, publicado originalmente en el sitio Evropa Soberana y traducido a otros idiomas.

La raza europea se subdivide en tres razas primigenias: la nórdico-blanco europea, la nórdico pelirroja centroasiática y la arménida próximo-oriental (que no hay que confundir con la denominación armenoide del siglo pasado). La raza blanca es en realidad una mezcla de dos o más razas, por lo que no puede decirse “este individuo es blanco puro” sino “este individuo tiene una mezcla de A, B y C razas en tales proporciones”. Cuando con el término blanco o ario se designa a gente con piel muy clara nos referimos a una mezcla entre éstas y sus leves cruces con no blancos—la arménida y la mongólida—: por lo general, personas de origen germánico y eslavo. El nórdico ideal es un nórdico-blanco con una mezcla de nórdico-pelirrojo, pero no puede decirse que los arios que tengan algo de genes arménidos o mongólidos no sean blancos (cosa que sí podríamos decir de quien tenga sangre negra).

Desde esta perspectiva, el fenotipo es mucho más importante que los estudios genéticos. El rostro lo dice todo. Sin las imágenes faciales del artículo de Evropa Soberana sobre las mezclas de los tipos puros de razas que componen la blanca, esta clasificación racial se entendería muy poco, pero aquí no es mi intención dar una clase académica sobre qué es lo ario, sólo un brevísimo sumario.

Published in: on mayo 7, 2015 at 6:19 pm  Dejar un comentario  

El libro que escribo – III

El siguiente es un texto adaptado de algunos pasajes del libro autobiográfico que me hallo escribiendo:

LibroNo tenía planeado interpolar referencias doctas sobre la cuestión racial en Mestizo América. Pero justo cuando iba a expandir el tema de las paradojas del mestizaje ocurrió algo que algunos han llamado “el ángel de la biblioteca”. El caso es que, al sacar de la biblioteca familiar unas hojas blancas para anotar recientes anécdotas en mi carpeta, al guardarlas tomé al azar una revista que no me pertenecía pero que estaba en las repisas de mi biblioteca. Al llegar a la mesa del comedor, la cual uso de escritorio, me percaté que había puesto esas hojas precisamente entre las páginas de un artículo académico sobre la raza y los mestizos.

No había leído la revista cultural Humboldt de la biblioteca familiar, numerada en la portada con un 52, que probablemente mi padre compró. Se encuentra deshojada, faltan las primeras páginas e ignoro cuándo fue publicada. Por un semanario dominical que reparten en las misas, fechado en 1974 que hallé dentro de la revista, supongo que fue publicada antes, a inicios de los setenta. Vale mencionar datos del artículo “Los mestizos: su vida y cultura en Hispanoamérica” de Edmund Stefan Urbanski en tal revista para contextualizar lo dicho. Cierto que tanto la revista como el autor son liberales típicos que idealizan el mestizaje y axiomáticamente descartan la postura pro blanca. Sobre Joseph Arthur, conde de Gobineau por ejemplo, Urbanski escribe: “…la perjudicial doctrina racista de Gobineau”.

Yo no usaría la palabra novohablística “racista”. Diría las cosas de otra manera: Dentro de un marco científico, Gobineau (1816-1882) fue quien elaboró la teoría de la superioridad racial aria en Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas y es considerado el padre de la demografía racial. Las obras del conde Gobineau fueron uno de los primeros intentos de demostrar que el factor raza es de verdad primordial para ubicar la historia humana más elemental.

Del artículo de Humboldt 52 se desprende que, a lo largo de la historia desde la Conquista hasta la fecha, nadie en Mestizo América intentó escribir una historia sobre esta parte del continente poniéndose de parte del blanco ibérico. Es decir, no hay entre los intelectuales reconocidos ningún seguidor de los pasos de Gobineau en la mal llamada Latinoamérica. Como no hay nadie al parecer, el artículo de Urbanski reseña voces absolutamente contrarias al punto de vista de Gobineau y los seguidores europeos y norteamericanos del conde. El primer ejemplo que Urbanski pone en su artículo es el del peruano Luis Alberto Sánchez, quien en 1945 publicó un libro tan indigenista que hasta el mismo Urbanski matizó. Encontré muy paradójico que Sánchez considerara a Bartolomé de Las Casas como el primer racista en tanto que, tratando de ayudar a los indios, “se mostró injusto con los esclavos negros” comenta Urbanski. Éste además menciona a otros autores que idealizaron el mestizaje: el colombiano Fernando González y el mejicano Wigberto Jiménez Moreno, ambos de la década de los sesenta del siglo XX. Urbanski también menciona a un español refugiado que publicó por esa época, Juan Comas Camps, y al norteamericano John Gillin.

Un español huyendo de Franco que escriba sobre el mestizaje en las Américas es un mestizo claro escribiendo sobre mestizos oscuros. Así de simple. No perdamos de perspectiva que España, la nación más vieja de Europa, desde hace tres milenios fue un crisol de arios con no arios: desde los tartesios, celtas, iberos y fenicios hasta los cartaginenses, griegos, romanos, árabes y judíos. Los llamados españoles son una estirpe multisanguínea, y no hablemos de cómo se oscurecieron aún más cuando se volvieron a mezclar en el Nuevo Mundo.

La idealización de la mezcla en los mencionados autores me recuerda el dicho que la igualdad es un eslogan basado en la envidia. Así que volvamos mejor a las paradojas del mestizaje en mi familia y dejemos de lado el hallazgo del artículo de Humboldt gracias al ángel de la biblioteca.

Published in: on mayo 7, 2015 at 4:24 pm  Dejar un comentario